Las convenientes Zidre

Columnas de Opinión
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Esta semana estuve revisando la tendencia de los precios de algunos commodities de alimentos e insumos en las Bolsas de Chicago y New York, y veo un buen comportamiento de los precios en productos como el maíz, arroz, aceites, cacao y algodón para el 2015.

En Colombia, los precios -por tonelada- de productos como el aceite crudo de palma ($2 183 000); arroz cascara ($871 000); fibra de algodón ($3 137 000); maíz amarillo ($613 000) y Blanco ($833 000) y cacao ($5 900 000), arrancaron el año con pie derecho. Los que desarrollen estos cultivos de manera eficiente tendrán un año de muy buena rentabilidad en sus negocios.

Como en nuestro país somos deficitarios en estos productos, me imagino que el ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural, debe estar diseñando una política integral agrícola acordada con el sector empresarial para incrementar las áreas de siembras y la productividad en estos sectores agrícolas de la economía del país.

Para ello, es necesario que el presidente de la República, Juan Manuel Santos, solicite a la Cámara de Representantes, el trámite de urgencia del proyecto de Ley que crea las Zonas de Interés de Desarrollo Rural y Económico -Zidre-, como instrumento jurídico para incentivar las grandes inversiones en el campo colombiano.

En el caso particular del maíz, este mecanismo va ayudar muchísimo en la siembra de las 500 mil nuevas hectáreas que estamos necesitando cosechar para sustituir los 3.5 millones de toneladas de maíz que importamos anualmente.

Para ponerlos en contexto. De los 4.2 millones de toneladas de maíz que se consumen anualmente en el país, el 85% son importadas, y la gran mayoría se utilizan en el sector avícola para la producción de 1.3 millones de toneladas de pollo y 11 500 millones huevos anuales.

Según las estadísticas del Dane, en Colombia se cultivan alrededor de 170 mil hectáreas de maíz (67% amarillo y 33% blanco) con una producción cercana a las 832 mil toneladas.

Es decir, estamos obteniendo rendimientos de 4.9 toneladas por hectárea con un costo promedio de producción de 3 millones de pesos.

El 85% de estas siembras las realizan unos 200 mil pequeños productores en predios entre cinco y veinte hectáreas.

En países como Argentina, Uruguay, Estados Unidos o Brasil, los cultivos se desarrollan en grandes extensiones (20 000 ha), los rendimientos superan las 9 toneladas por hectárea y sus costos son un 35% mas bajos que los nuestros.

Si queremos sustituir la importación de maíz en Colombia y generar esos ingresos y empleos en nuestras zonas rurales, tendremos que impulsar el mismo esquema eficiente de ellos.

En plata blanca, estamos hablando de incentivar la siembra de 500 mil nuevas hectáreas de maíz con un rendimiento promedio esperado de 7 toneladas/ha y un costo de producción que no supere los 2 millones de pesos por hectárea.

Esto solo se logra, si desarrollamos los cultivos en grandes extensiones, con tecnología de punta e infraestructura de transporte.

Como en Colombia la tierra está escasa y cara, una alternativa viable es el arriendo o concesión de grandes extensiones de tierras baldías a grandes empresarios y productores del campo, que deseen desarrollar mediante alianzas productivas clusters agrícolas a través de las Zidre.

Queda pues, en manos del Congreso de la República y del Gobierno Nacional, la voluntad política de desarrollar el sector agrícola de Colombia. Ustedes decidirán.

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