Dios nos cuida y nos protege

Columnas de Opinión
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Escrito por:

Alberto Linero Gómez

Alberto Linero Gómez

Columna: Orando y viviendo

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Me gustan las imágenes poéticas que los hombres de la Biblia usan para expresar las experiencias que tienen de Dios.

Ellos son conscientes que lo divino es sublime y no cabe en los estrictos conceptos y tienen que recurrir al género poético para tratar de hacernos comprenderlo. Son imágenes que nos exigen interpretación, comprensión y, por lo tanto, una lectura detenida.

Hoy quiero reflexionar con ustedes en dos de esas imágenes: La niña de mis ojos y bajo tus alas. Son dos imágenes poéticas que quieren expresar la experiencia de seguridad que ellos experimentan en compañía de Dios.

Son dos metáforas que buscan ayudarnos a experimentar la protección y el cuidado de Dios. Buscan expresar cercanía, intimidad y amistad. Buscan hacernos sentir que Dios está cerca y que forma parte de nuestra vida, aunque trascienda a ella.

Estas imágenes no puede entendidas de manera literal sino que nos exigen la capacidad de interpretar y comprender toda la experiencia que ellas contienen.

Para los hombres la niña de los ojos es una de las partes del cuerpo que más cuidamos. Sin ella no podemos ver y estamos atentos a que siempre esté cuidada y protegida, pues bien el hombre de la Biblia, en un momento de oración, se siente la niña de los ojos de Dios, esto es, se siente el más cuidado, el más protegido, el más importante para Dios.

Seguro que eso lo hace no tener miedo, enfrentar esas situaciones que le generan inseguridad y que aparentemente le ponen en riesgo.

Hoy valdría la pena que en un momento de oración te sientas la niña de sus ojos, sienta que Él te cuida y que no va a permitir que nada malo te pase para que así puedas estar preparado a seguir actuando.

Tiene un cuidado estricto sobre ti, Él quiere que te vaya bien y siempre tiene sus ojos puestos sobre tu persona.

La segunda imagen es la de estar bajo las alas de Dios, seguro que el hombre que dice eso ha visto a la gallina cuidando a sus polluelos bajo sus alas, allí les da calor, les da refugio y les hace saber que no están solos.

Pues, así queremos estar con Dios. Queremos sentir que nos cuida, que nos da el calor necesario para que el frío de la vida no nos congele y nos paralice.

Queremos que Él nos dé refugio en esos momentos en los que pasamos por experiencias de inseguridad y temor, que cuando nuestro corazón tiemble su mano esté sobre nuestro hombro haciéndonos sentir todo su amor para con nosotros.

Queremos ser acompañados por su presencia cuando la soledad aparece y nos hace creer que no merecemos nada. Si.

Hoy nosotros nos apropiamos de esas imágenes para sentir que Dios nos prepara para seguir adelante y dar de nosotros lo mejor hoy.

Esa protección de Dios no implica que te sientas superman y que asumas riesgos innecesarios o que quieras que esa protección sea mágica o va ir en contra de las leyes naturales.

Esa protección tiene que expresarse como una seguridad interior, como una afirmación de esperanza, de amor y de salud.

Dios nos ama, nos cuida y nos acompaña a seguir adelante.

Te invito para que termines esta lectura, rezando con el salmo 91, es una buena manifestación de la protección de Dios. Gracias por estar aquí y te deseo lo mejor para este 2015.

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