Ansiedades electorales

Columnas de Opinión
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Escrito por:

Alvaro Padilla Racines

Alvaro Padilla Racines

Columna: Opinión

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Twitter: @varitocharpure

Nuestra ciudad por ser una de las más antiguas del país debería tener un grado de proyección similar a aquellas cuya fundación también datan desde hace más de 400 años. Y aunque el evidente atraso que tenemos en muchos asuntos de urbanidad puede obedecer a desgobier-nos a los que la ciudad les ha quedado grande, uno siempre guarda la esperanza de que las cosas de tengan un mejor balance.

Por ello no debemos olvidar que el problema del agua en Santa Marta no solo obedece al terrible desabastecimiento que vivimos meses atrás, sino que por delante tenemos el riesgo de perder el olfato turístico de las hermosas playas que ostentamos como nuestro mayor agregado natural.

Así que mal sorprende que liderazgos políticos de la ciudad se enfrasquen en bizantinas discusiones a la hora de mostrar resultados sobre la gestión de soluciones a problemas como los del Fenómeno del Niño. Se supone que en lugar de discrepancias, debería existir coordinación de labores entre entidades como el Dadma, Corpamag y los gobiernos distrital y departamental.

Pero no, aquí las ansiedades electorales han convertido la gesta de soluciones en un ring de comunicados y ruedas de prensa donde los protagonistas tratan de sacar rédito individual a los beneficios colectivos obtenidos.

Si los liderazgos políticos de la ciudad, aquellos que en épocas electorales logran movilizar a miles de samarios para votar por ellos en las urnas, entendieran que la ciudad necesita dar un salto definitivo hacía el desarrollo urbano, comprenderían que pelearse la obtención de beneficios demuestra sus vanas ansías electorales producto de un año donde se definirá el alcalde de los próximos 4 años.

La política de la ciudad debe tomar ejemplo del performance que fue liderado por una joven samaria. Esta muchacha sintiendo verdadero dolor de patria al ver que una de las bahías más hermosas de América se destruye al sonsonete del descuido ambiental, logró que cientos de samarios se sumaran a un acto simbólico que prende las alarmas sobre el descontento ciudadano que existe hacia nuestras autoridades ambientales.

Estamos en un momento de ánimos electorales candentes. Cada sector político de la ciudad ya abandera un escudo, un color o un partido. Lo anterior es bueno en la medida que crea verdaderas opciones democráticas al elector samario, pero no puede confundirse tal diversidad de intereses en una desmedida descoordinación gubernamental.

Es menester que Corpamag, Dadma y gobierno distrital tengan un punto de encuentro político donde dispongan las soluciones estructurales que necesitamos a nivel de manejo ambiental de nuestras playas y ríos. Ya es momento de que la política samaria sea ejemplo de gestión tal cual pasa comúnmente en ciudades como Medellín o Bucaramanga.

Si el tema electoral termina calando en los intereses públicos de aquellos que piensan lanzarse a la palestra política, terminarán demostrando que poco o nada saben de las necesidades de la ciudad y por ende su afán de figuración política obedece a todo menos a los intereses samarios.

No está de más recordar que vivimos en un país donde la lógica binaria del "amigo - enemigo", ha hecho que nos desangremos por más de 60 años en una guerra absurda. No es justo que la ciudad tenga que presenciar este tipo de peleas políticas solo por la ansiedad electoral que ya es evidente en el argot político.

No es lo mismo escuchar un tambor que a la orquesta completa, por eso necesitamos que toda nuestra clase dirigente se siente a tomar un café para crear una verdadera política pública de manejo de playas y cuerpos de agua. Háganlo a modo de aguinaldo para los samarios ¿Será eso mucho pedir?

Ñapita: Cuba comprendió el momento histórico y EEUU unidos también, que bueno que la isla tenga un respiro de libertad real.

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