La cultura, tribuna del futuro

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Escrito por:

Ramón Palacio Better

Ramón Palacio Better

Columna: Desde el Centro Azul

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Para salvaguardar el patrimonio cultural debemos ofrecerle a la sociedad un suficiente ámbito de trabajo que permita otorgar espacios a jóvenes y adultos, en el más amplio sentido de la palabra en donde los sectores de la población estudiantil media y superior, logren obtener un conveniente ambiente adecuado para el estudio y las consultas.

Actividades a la que va unida importantes funciones de estímulo, como la lectura entre los jóvenes. A pesar de varios esfuerzos aislados verdaderamente en nuestros medios es rotundamente escaso el patrimonio cultural en estas direcciones.

Las soluciones generalmente parecen ser muy simples, pero en verdad son muy difíciles, no son nada fácil, especialmente por los carentes como insuficientes presupuestos existentes.

La cultura siempre ha sido sencilla y especialmente simple en su original diseño, pero, sin lugar a dudas, muy difícil para obtener conclusiones o concreciones, que pudiéramos observar con satisfacción. La solución a este dilema consiste tal vez, en proveer suficientemente en la sociedad que no cumple con estos elementales requisitos de convenientes y urgentes ambientes, como bien lo han intentado hacerlo algunos y cuyos efectos, han sido evidentes y la sociedad cuenta con ellos en cualquier momento.

Lamentablemente la fuente primordial para un mejor desarrollo de este importante proceso, consiste en la renuencia que cada vez demostramos para poder otorgarle a las necesidades culturales el lugar que impresionantemente reclama.

Por ello, debemos impulsar adecuadas estrategias para ubicar en los presupuestos del gobierno nacional suficientes partidas para un buen planeamiento y desarrollo de estos necesarios procesos culturales. Debemos juzgar el valor de estas decisiones tanto en la vida pública, como en la privada, por lo que debemos hacer y estamos haciendo y no por lo que heredamos.

Claro que por lo que observamos, pareciera ser que la cultura no es considerada por el momento, un valor de urgente atención. Sin embargo no sucede así en otras áreas como en la economía nacional, en donde si se demuestran repetidas expresiones relativas a la imprescindibilidad de las inversiones en ciencia y educación para poder rehabilitar la economía nacional.

Es muy cierto que el tema de la cultura, siempre arrastra muchos males especialmente antiguos, agravados cada vez más y más con el paso de los años. La cultura, es el verdadero patrimonio nacional de nuestras sociedades, y que aun sigue padeciendo las consecuencias de una improvisada mudanza de nuestros originales impulsos culturales, estamos en la obligación civil de mantenerla, mejorarla y preservarla.

La transculturación cada ves es mucho mas fuerte y masiva, es muy evidente su implementación y auge en la mayoría de los espacios urbanos y rurales que habitamos.

Sus indiscutibles condicionamientos creativos y tecnológicos, se han convertido en el verdadero cambio que dinamiza el proceso de la importación cultural y al que de manera innegable, le demostramos satisfacción, muy a pesar de que ha mudado y desplazado nuestros tradicionales procesos culturales.

En las necesidades más importantes de preservación del patrimonio cultural, la demagogia siempre a estado presente y más atenta a los efectos y consecuencias que producen estas innovaciones transitorias de estos agravados males o no, y que desprevenidamente nos imponen los trasteos y trasplantes que recibimos diariamente de extrañas culturas que jamás hemos conocido.

La decidia es innegable, el uso político de las instancias culturales de nuestras regiones, son inquietudes que se derivan de los negativos resultados que observamos a cada momento, pleno de imprevisiones y desórdenes que demostramos por la falta de planeamientos y configuraciones de previsiones, necesarias para el fortalecimiento de lo que aun contamos en materia cultural.

Debemos depositar, seriamente y unidos una figura política, de firme apoyo que llame la atención y logre activar políticas sociales a este serio déficit cultural, debemos patrocinar e impulsar una conciencia rentística en materia cultural, para acabar con estos balances deficitarios en materia cultural y salvarnos de unas vez por todas. La cultura es la clave para la supervivencia de nuestra sociedad.

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