Integración latinoamericana

Columnas de Opinión
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Escrito por:

Germán Vives Franco

Germán Vives Franco

Columna: Opinión

e-mail: vivesg@yahoo.com

No entiendo que fue lo que dijo la presidenta del FMI Lagarde que molestó tanto a Samper. Dando por descontado que el FMI ciertamente ha cometido equivocaciones a lo largo de su existencia, también ha jugado un papel importante en la estabilidad macroeconómica global. Los problemas de Latinoamérica son problemas sistémicos mayormente de origen interno, y no causados por prescripciones del FMI o alguna otra institución internacional.

Por esto cuando alguien como Lagarde hace un análisis de la problemática regional latinoamericana, hay que escucharla con mucha atención porque el proceso de integración de la Comunidad Europea, con sus más y sus menos, es uno de los referentes actuales.

Las equivocaciones que haya cometido el FMI no desvirtúan para nada lo acertadísimo del diagnóstico que Lagarde hizo en Chile.

¿Qué dijo Lagarde? "Dados los desafíos actuales, América Latina ciertamente necesita una mayor y mejor integración. Yo diría que también necesita nuevas formas de integración para levantar el potencial de crecimiento de toda la región". También afirmó que " agrupaciones como el Mercosur, Alba, Unasur, entre otros, han creado un "plato de espagueti" sin dejar beneficios claros", y quizás fue este el comentario que motivó que Samper se sintiera aludido.

De los asociados del Mercosur, casi todas las economías están atravesando problemas serios siendo Argentina el caso más preocupante. Las dificultades que plantea la integración de economías tan disímiles que incluye aspectos tan relevantes como la geografía misma, logística y movilidad del talento humano, impiden que la meta de integración se cumpla.

Las falencias de estos grupos fueron maquilladas por una década boyante producto del buen momento que vivieron los commodities. Pero a pesar del buen momento, el proteccionismo resurgió con mayor vigor y dio lugar a roces entre asociados.

En parte porque en la región todos producimos más o menos lo mismo, de tal forma que la ganancia de un país es a expensas de otros, lo cual es políticamente inaceptable en un continente con altos índices de desempleo y subempleo.

La bonanza no fue aprovechada para hacer los cambios estructurales en la cadena productiva que permitieran la creación de mayor y mejor empleo, que fue exactamente lo que afirmó recientemente la representante regional de la OIT, Elizabeth Tinoco. Por el contrario, la bonanza fue derrochada en extravagancias y aventuras insensatas, tipo Socialismo siglo 21.

Antes de pensar en una verdadera integración, las economías regionales deben cumplir con estándares macroeconómicos mínimos que garanticen la estabilidad y sostenibilidad en el tiempo de la integración, que probablemente debe hacerse de forma escalonada. En Latinoamérica tenemos todo un historial de intentos fallidos de integración regional, que algo debería enseñarnos.

Los grupos que existen actualmente en la región, obedecen más a posiciones geopolíticas que a otra cosa. El resentimiento de las dicotomías Norte-Sur todavía es lo que nos mueve, y por tanto no buscamos la creación de mercados regionales para lograr bienestar sino para cortar supuestas o imaginarias dependencias. Recordemos que fue bajo el liderazgo de Hugo Chávez y los petrodólares venezolanos que se creó el Alba y Unasur, y que la Alianza del Pacífico es un intento integracionista con una alineación ideológica diametralmente opuesta a la del Alba.

La región está llamada a la integración, ya que compartimos una misma cultura, aunque tengamos dos idiomas predominantes; es más, históricamente la región consistía de unos pocos países. Sin embargo, la integración demanda sacrificios y responsabilidad macroeconómica de forma sostenida, lo cual es un imposible político para los gobiernos populistas que con demasiada frecuencia afloran en la región. Estamos aún lejos de tener la madurez requerida para lograr una integración verdadera. Por esto es casi imposible ir más allá de simples y traumáticos acuerdos comerciales.

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