El proceso de Paz marcha… al son que toca la insurgencia

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Escrito por:

José Noriega

José Noriega

Columna: Opinión

e-mail: jmartinnoriega@hotmail.com

Cuando el gobernante pierde la vergüenza, los gobernados le pierden el respeto.
(Proverbio chino)

Gracias a la absurda irresponsabilidad de un general del Ejército, tan curtido en las lides anti guerrillas como ingenuo, el proceso de paz ha sufrido una estocada letal porque con esa arriesgada situación perpetrada por la insurgencia ha quedado demostrado que este país no es serio y tanta fantochería expresada por el pendenciero ministro de Defensa no deja de ser una ridícula percepción de creer que saliendo por cuanto micrófono le pongan al frente para expeler toda suerte de tonterías va a ablandar o amedrentar a unos expertos en traiciones y sigue convencido que convirtiéndose en un botafuegos verbal los va a arrinconar, cosa que tampoco ha podido hacer con tanto escuadrón anti guerrilla, pues mientras eso ocurre, los guerrilleros siguen campeando por la geografía de la patria riéndose y demostrando que aquí el paso y el ritmo lo ponen ellos y terminan por hacer lo que les viene en gana, mientras el badulaque Presidente sigue pensando, no en lograr la paz, sino en obtener cualquier galardón internacional sobre la paz y ahí si estamos jodidos, por cuanto están haciendo falta pantalones para tomar decisiones y no seguir con esa blandengue excusa, acolitada o acuñada por su hermano mayor, de que un conflicto de cincuenta años no se soluciona en cincuenta semanas, o es que tenemos que aguantarnos de manera infinita esa burla existente en La Habana en donde se encuentran los insurgentes viviendo a sus anchas y disfrutando de la tranquilidad de esa tierra y habiéndose quitado de encima esa presión militar en la manigua colombiana.

Muy a pesar del comportamiento estúpido e ingenuo por parte de quien ahora nos quieren vender como un romántico por el Chocó y preocupado por las múltiples e insatisfechas necesidades de un pueblo sometido al más infame abandono estatal, es la ocasión para replantear todo cuanto vienen ocurriendo en las conversaciones que se desarrollan en La Habana porque estas no pueden darse en un tiempo indefinido mientras los guerrilleros rasos cumplen órdenes de los comandantes y mandos medios que, al parecer, no tienen el mínimo interés en lograr la paz y todas esas escaramuzas no son más que estrategias de ellos mismos para seguir "mamando gallo" y seguir burlándose de un país que está hastiado de tanta vagabundería y, sobre todo, de ver cómo el gobierno sigue plegándose a sus caprichos y pareciera tenerles miedo, porque duele ver cómo los capos de la guerrilla perratean al gobierno que sigue haciéndoles el juego y creyendo todavía que ellos tienen voluntad de paz aunque han repetido hasta la saciedad que, por ejemplo, no pasarán un día en la cárcel, mientras el estamento gubernamental se presta para esa farsa.

Produce tristeza y vergüenza ver al Presidente de la República salir y mostrarse victorioso ante los medios de comunicación para manifestar que ya tiene las coordenadas pero que la liberación de los secuestrados se producirá dentro de unos días y así se demuestra que son ellos los que mandan y marranean a un gobierno pusilánime, máxime cuando ahora argumentan que esta liberación podrá retrasarse si continúan las operaciones militares, dejando entrever que debe darse un despeje territorial para que así ellos puedan armar su show y obtener sus réditos políticos sobre los cuales siempre han propendido, mientras la población sigue creyendo que el gobierno tiene la sartén por el mango, cuando tan sólo se está prestando para que se mancille el honor de las Fuerzas Militares, aunque en el fondo de todo, eso no importa, habida cuenta que aquel personaje que siendo ministro de Defensa le propinó los más severos golpes a la insurgencia, como las bajas de alias "Alfonso Cano" y alias "Mono Jojoy", hoy se muestra genuflexo y falto de carácter para coger al toro por los cachos o es que en aquella época no tenía otra alternativa por cuanto debía mostrarse firme y enérgico como su patrón del momento.

El gobierno se obstina en que no patrocinará un cese bilateral al fuego porque eso sería como permitir que la insurgencia reacomode sus fichas y sientan un alivio a la persecución militar, mientras ellos siguen cometiendo atrocidades y barbaries atacando a la población indefensa o asesinando policías y militares sin que nadie se conduela de esa realidad y así el gobierno se rasga las vestiduras protestando y censurando, dando la impresión de tenerle miedo a una insurgencia que no tiene entre sus planes concertar la paz, porque de llegar a ser cierto eso, entonces qué será del negocio y esas astronómicas utilidades que la ubican entre las más ricas del planeta, mientras el pueblo colombiano sigue recibiendo tatucos, cilindros y bazucazos por montones y observando cómo arrasan con pueblos y veredas enteras y someten a vejámenes e infamias a militares y población civil que en medio de fuego no sabe para dónde coger, si para apoyar a la insurgencia o para someterse al despiadado enfoque social de un Estado que lo arrincona.

Quiera Dios esta situación sea aprovechada para poner las cosas en orden de una vez y no seguir siendo el idiota útil de unas conversaciones que hasta ahora no han servido para nada, excepto para avergonzar más a la patria.

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