Vacíos políticos ocupados por nuevas formas sociales

Columnas de Opinión
Tamaño Letra
  • Font Size

Escrito por:

Ramón Palacio Better

Ramón Palacio Better

Columna: Desde el Centro Azul

e-mail: [email protected]

En los últimos tiempos las ciudades de Colombia, especialmente las Capitales de los Departamentos más agrícolas del país, se ha impuesto un fenómeno urbano caracterizado por la migración de las gentes del campo a la ciudad, algo que de por sí genera una gran e irregular concentración urbana de complejas características sociales especialmente localizadas en las áreas periféricas de las ciudades invadidas. Mientras que al interior de la ciudad, existe una constante planificación de su desarrollo urbano, en la periferia se presenta una concentración anárquica suelo, increíble. Los inmigrantes en busca de trabajo están generando una problemática dificilísima de resolver por las enormes consecuencias urbanas y sociales, que están produciendo.
Los ciudadanos habituales, hoy se enfrentan a transformaciones vertiginosas en todos los ámbitos, inseguridad, invasiones, desempleo, delincuencia, epidemias, robos a los servicios públicos, mendicidad, enfermedades, y quien sabe cuántos problemas se adhieren, como consecuencia de estas masivas inmigraciones hacia las áreas periféricas de la ciudad.
La exclusión social, la segregación espacial y la violencia urbana, sintetizadas en la pobreza creciente y ascendente, son quizás, las principales características sobresalientes en estas ciudades concurridas por los desplazamientos humanos producto del abandono del Estado o de la sangrienta guerra contra las fuerzas armadas de oposición.
Estas situaciones nos permiten sostener que hoy en nuestra ciudad la cuestión social es urbana y muy delicada, la transformación de la ciudad por estas circunstancias se agudiza, cada día, más y más. En una ciudad cada vez más interrelacionada con indudable tradición Histórica, Bolivariana y Turística, las tensiones en el normal tejido social de siempre repercuten mucho más. Causando o acrecentando unas desigualdades sociales nunca vistas y unos desequilibrios urbanísticos irregulares e invasivos, atentatorios, que van a contrastar fuertemente con nuestras intenciones de mostrar al mundo nuestro gran Patrimonio Histórico y Cultural mediante la recuperación urbanística del Centro Histórico de Santa Marta.
En la ciudad de Santa Marta desde la última década, podemos observar sin dudarlo, que la política tiene hoy más sentido que nunca, y por ello, los vacíos políticos muchas veces han sido ocupados por las nuevas formas sociales inmigrantes, que hacen más difíciles las relaciones sociales entre todos. Para solucionar estos graves problemas, anquilosados en nuestra ciudad, aun cuando muchos se hacen los de la vista gorda irresponsablemente, desde el gobierno distrital se debe intentar superar la pobreza existente con especial prontitud y mostrar otras maneras de participación en las áreas de gobierno.
Con intervención económica o sin ella, el presupuesto del Distrito debe ser un presupuesto participativo, como forma de asignación social equitativa hacia los recursos públicos. Por supuesto, que esto significa un radical cambio cultural fundamental, es quizás el paso de una actitud solo de reclamos, a una de construcción colectiva. Todos debemos intervenir en estos asuntos y vigilar se construya un presupuesto acorde a las realidades y necesidades existentes o palpables, que incluya además, los problemas de los inmigrantes asentados en las periferias de la ciudad, son miles y miles de niños y jóvenes, asomados en las faldas de nuestros cerros, sin alimentos, ni educación, ni trabajo para sus padres, constituyendo una importante masa de nuestro tejido social, totalmente vulnerables.

Más Noticias de esta sección

Publicidad