Mas atención a olores excrementales en el centro histórico?

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Escrito por:

Ramón Palacio Better

Ramón Palacio Better

Columna: Desde el Centro Azul

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Hasta ahora, el gobierno no ha estado interesado en atender como debe ser, el gran patrimonio cultural que hoy representa el Centro Histórico de Santa Marta. No le ha preocupado al gobierno el nefasto estado en el que actualmente se encuentra. Solo han sido una cadena de inventos, mentiras y murmuraciones, pues no existe una política presupuestal continua para atender, de inmediato, las obras públicas viales y de restauración de tan caracterizado patrimonio histórico y cultural de tanta importancia, local, regional, nacional e internacional. Promesas incumplidas y arbitrariedades de toda índole en la distribución de las inversiones públicas en el Centro Histórico de Santa Marta, dejando entrever serias irregulares en el manejo y atención de estos asuntos de tanta prioridad en la ciudad.
Cuantos años han pasado desde los primeros anuncios para intervenir el Centro Histórico de nuestra añejada ciudad y todavía no hay unos resultados satisfactorios, ni en obras de infraestructura sanitaria e hidráulica, ni en obras viales, ni en obras de restauración del Centro Histórico, promesas incumplidas, demoradas o sin hacerse. Absurdas intenciones para engañar a los samarios que habitamos en esta bolivariana ciudad, quizás azarosas y mentirosas promesas, nunca hicieron por el Centro Histórico, un mantenimiento urbano esencial, adecuado y próspero, respetuoso de lo ordenado por la Ley de cultura para los Centros Históricos declarados por la Nación. Las obras públicas viales y de infraestructuras sanitarias e hidráulicas han tenido rasgos verdaderamente alarmantes, continuamente las tapas metálicas callejeras de los registros sanitarios se rebosan derramándose cantidades de aguas negras excrementales.
Desde estas páginas estamos poniendo de manifiesto numerosos hechos irregulares, entre las que no puede olvidarse los múltiples ejemplos que evidenciamos de lo que no se ha hecho, en las calles, carreras, bordillos, andenes, fachadas de los inmuebles al interior del Centro Histórico en mal estado, inmuebles en perfecta ruina, andenes y vías rotas, deterioradas, derrame de aguas negras por todas partes y a toda hora en la mayoría de los cruces de vías, en estas tareas urgentes, no se han registrado avances de ninguna índole, para solucionar, arreglar y superar los malos olores. Las razones frente a la ineptitud administrativa y pública demostrada hasta ahora, aterriza en que todas estas acciones de recuperación del Centro Histórico, que extrañamente, aun hoy en su mayoría, dependen de la buena voluntad del sector privado que ha concesionada uno u otro servicio público.
En nuestro concepto, es un horroroso modelo de subdesarrollo, que propicia el tape tape el cual ha perjudicado violentamente a la ciudad, para beneficiar únicamente a los particulares concesionistas, que no invierten los dineros como legalmente debería ser, en el mejoramiento de la calidad de vida e infraestructura vial y urbana del Centro Histórico. Y los concesionarios como Pedro por su casa, sin responsabilidad alguna por estos asuntos para garantizarnos la atención inmediata a estas necesidades básicas de carácter urbano.
En los presupuestos del distrito o de los concesionarios deben existir suficientes partidas destinadas a mejorar las calles y carreras del Centro Histórico, igualmente el sistema de acueducto y alcantarillado, pero no se observan respuestas a estos compromisos legales, con la sociedad samaria, por parte de quienes tienen estas obligaciones contractuales. El trayecto que media entre las promesas gobiernistas y la realidad es inmensamente grande, extenso. Lo grave es que estamos hablando de obras viales, algunas de las cuales, de haberse hecho, por ejemplo, en la calle, 11, 12, 13, 14, 15, 16, 17 y la carrera 2ª, 4ª, 5a, 6ª,7ª,8ª y la Avenida Libertador, le habrían ahorrado a los samarios cientos de accidentes con sus consecuentes daños vehiculares, heridos y hasta muertos.
Transitar la Avenida Campo Serrano es andar o recorrer un infierno ardiendo en medio de la ilegalidad total. Sin embargo, la sociedad samaria seguirá sufriendo las consecuencias de tantos engaños, sin importar cuán discrecionales hayan sido las preferencias de los alcaldes por estos asuntos urbanos de tanta importancia y trascendencia.