Al Posconflicto con menos conflictos

Columnas de Opinión
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Escrito por:

Jairo Franco Salas

Jairo Franco Salas

Columna: Opinión

e-mail: [email protected]

Con palabras vigorosas y compromisos serios para tomar medidas prontas es urgente y necesario crear espacios que propicien resolución de conflictos a los problemas que se originan a diario, que vienen aguantados y medianamente atendidos en materia de servicios públicos, saneamiento ambiental, salud, educación, vías, generación de empleo… El objetivo de esta iniciativa es trazar una línea bien clara que evidencie el interés de los colombianos por coadyuvar al máximo en la construcción de un nuevo país más equilibrado, inclusivo, tolerante, justo y armonioso. Se requiere un despertar, un impulso renovador que contribuya a mejorar la calidad de vida de la sociedad colombiana, hacerla más pertinente y multidimen-sional; se hace indispensable en este proceso promover el análisis de los acontecimientos sociales, buscar el génesis basados en una política enmarcada en la ética bajo condición y formulación de proyectos e iniciativas. Sobre esta temática suele afirmarse que corresponde al marco normativo de las instancias gubernamentales generar credibilidad que promuevan, fortalezcan y divulguen la sana convivencia social y lleven a la práctica mediante la implementación de principios éticos, morales, articulados a la transformación de conductas irregulares, actividad esta que debe asumirse como un desafío valiente con actuación sensata, decente y con genuina voluntad para diseñar proyectos de unidad en un escenario de diálogos a través de argumentos temáticos, amplios e incluyentes. Estos sucesos inherentes al tejido social deben saber injertar la emoción del cambio y un seguimiento escalonado de lo cuantitativo y cualitativo que permitan la adopción de un diagnóstico de aprovechamiento; un mecanismo civilizado que pase de la palabrería y promesas a los hechos. Todo este análisis de carácter jurídico social debe ser orientado con un espíritu patriótico y comprometido con el progreso y la justicia social; debe despertar el fervor de la sociedad con disciplina, puntualidad, con atención y poseer una elevada dosis de carga ideológica orientada a tener un papel más protagónico y determinante en la consecución de los acontecimientos; debe ascender mediante una cadena corporativa la realidad escueta que procede de un laberinto de conjeturas y reformulaciones; pero que debemos proyectar hacia una verdadera transformación con responsabilidad social bajo un liderazgo coherente, capaz y efectivo en materia de desarrollo organizacional.
En este orden de ideas se requiere alimentar la esperanza, generar la certeza de causas altruistas construyendo nuevos horizontes y agruparlos en torno a propuestas que justifiquen las ansias y el optimismo por el cambio; este debe ser un trabajo en equipo que involucre la unión de esfuerzos del individuo, la familia y la sociedad sobre la necesidad de una transformación, buenas practicas con responsabilidad social, empresarial, innovación y sostenimiento; factores estos que coadyuven en la perspectiva y fortalecimiento del dialogo; camino largo con pasos difíciles pero firmes a través de puntos prioritarios y la problemática social; todo esto debe asumirse con educación, esfuerzo, dedicación y empeño para el cumplimiento de todo lo pactado. Esta gama de iniciativas refuerza y contribuye a la implementación de mecanismos de participación tras la búsqueda de la consolidación de una plataforma de estratificación socio-económica, plural y compacta en el campo social; invaluable rol de múltiples facetas enmarcadas en esta reflexión y encaminadas al desarrollo de la actividad social que debe hacerse con prioridad, urgencia y prontitud de manera sostenible y posible, no solo en su financiación sino también en la adopción de herramientas e instrumentos que consoliden y estructuren un liderazgo a la altura del profesionalismo de la ética y la moral exigen.

Se necesitan recursos, considerables recursos para invertir en el posconflicto, los cuales el gobierno nacional debe conseguir para satisfacer necesidades y cumplir proyectos. El déficit fiscal del país se calcula en unos 12 billones de pesos; si la guerra cuesta la paz puede costar mucho más. La seguridad nacional es la principal preocupación de todos los colombianos y en ella se debe invertir lo suficiente. Tenemos que esforzarnos para este proceso y así lograr un esfuerzo sin antecedentes; el apoyo de opinión en el posconflicto es importantísimo.

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