Economía colombiana: En veremos

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Escrito por:

Andrés Londoño Botero

Andrés Londoño Botero

Columna: Bitácora del primer y cuarto cuadrante

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Las necesidades de financiación del Presupuesto General de la Nación, podrían agravar los problemas de competitividad que enfrenta nuestro sector productivo. De agaches pasó el gobierno un presupuesto al que le faltan cerca de $12,5 billones de pesos, al que se le suma un menor precio del petróleo al proyectado por el Marco Fiscal de Mediano Plazo, el cual aseguraba los $204 billones que, en teoría, tenían fuente de financiación.
Para hacerle frente al primer faltante, el del $12,5 billones, el gobierno propone hacer una reforma tributaria, la tercera de la era Cárdenas. Esta reforma le dará un segundo impulso a tributos anti-técnicos, que eran transitorios, e incrementará el impuesto sobre las rentas de las empresas. Aumentar los impuestos disminuye la competitividad de las compañías locales, pues aumenta los costos de producción. Según el Banco Mundial, la tasa efectiva de tributación para las empresas es de 75,4% sobre las utilidades. Sorprende que el sector que más impuestos paga, según la Andi, sea el manufacturero (77,1%), por encima de la minería (72,3%).
A pesar de la alta tributación, el recaudo actualmente es del 17% del PIB, pues los beneficios de esconder cuentas y operar en la informalidad, ateniéndose a sanciones, superan con creces los costos de los gravámenes. Aumentar los impuestos no necesariamente incrementa el recaudo. La línea de rendimientos de los tributos es cóncava, esto quiere decir que se parece a un arco, donde sus dos extremos implican que el recaudo es cero: cuando la tasa impositiva es igual al 0%, simplemente no se le cobra nada a la actividad productiva, y cuando los impuestos son el 100%, en este caso no existirían incentivos a producir. Cuando los impuestos aumentan y se acercan al 100% el recaudo cae, los ingresos tributarios aumentan al reducir las tasas impositivas.
El segundo reto de la hacienda pública, corregir los cálculos del Marco Fiscal de Mediano Plazo, es mucho más complejo. Muchos teóricos han advertido sobre los riesgos de basar la economía en recursos no renovables. Sin embargo, las rentas mineras juegan un papel central en la financiación del Estado. El problema es que dicho marco proyectó que el precio del barril de petróleo sería de US$94. Sin embargo, dicho precio oscilado entre US$80 y US$90. Por cada Dólar que caiga el precio del barril, la nación deja de recibir $420.000 millones. Pero, por otra parte, cada $10 que suba la TRM, la nación recibe $314.000 millones. Si se cumpliera la meta de 1 millón de barriles- la Asociación Colombia de Petroleros dice que en realidad se producirán 830.000-y la TRM se ubica en $2.020, según Luis Fernando Mejía del DNP, se equilibraría el presupuesto.
El panorama que vive las finanzas públicas amerita una reforma de fondo. El Gobierno debe reducir sus gastos. En el 2010 se crearon 18.000 cargos en la rama ejecutiva, que le agregaron al fisco 2,4 billones desde su creación. El aumento de la burocracia no ha cedido; el decreto 1649 creó nuevos súper ministerios. Además, los gastos en publicidad han representado cerca de $2,5.
Los gastos en subsidios y la protección industrial deben disminuir. Jorge García García, en su más reciente investigación, muestra que el comercio exterior en Colombia es menos libre que en los 90’s. Las barreras no arancelarias han golpeado fuertemente la productividad, favoreciendo a ciertos monopolios, lo que encarece los productos locales. El estudio concluye que el proteccionismo estatal equivale a imponer un impuesto del 40% a las exportaciones.
Las acciones del Estado deben ser coherentes con sus premisas. Si tanto preocupa la crisis industrial, no tiene ningún sentido cobrarle 77,1% de impuestos al sector manufacturero. Tampoco tiene sentido hablar de inclusión financiera con el 4X1000. Es mejor reducir impuestos para ampliar la base, los costos de formalizar caen, la productividad aumenta y como consecuencia los ingresos suben. También, hay que generar estrategias para no depender de la minería. La disminución de impuestos a las empresas es una excelente estrategia para permitir el florecimiento de otros sectores, que de paso generan más empleos. Y, para aumentar la competitividad de nuestras exportaciones, se podría devaluar el Peso rebalanceando portafolios, como los de las AFP, para aumentar su exposición al Dólar. Hacerlo los acercaría a la frontera eficiente según Marcowitz.