Regañando al espejo

Columnas de Opinión
Tamaño Letra
  • Font Size

Escrito por:

Germán Vives Franco

Germán Vives Franco

Columna: Opinión

e-mail: vivesg@yahoo.com

El calor del momento ocasionó que al concejal se le fueran las luces, aunque fue más un apagón de decencia y cultura, y se metió con la vida personal y la orientación sexual de las ministras de Educación y la de Comercio. Incomprensible metida de pata.
¿Qué tiene que ver la preferencia sexual con el buen o mal desempeño de las funcionarias? Nada. Algunos concejales estaban iracundos por las promesas incumplidas del gobierno nacional y por considerar que las visitas ministeriales crean discordia y no dejan una sola solución a los problemas de nuestra sociedad.
Los concejales no pueden ni tienen derecho a lavarse las manos y simplemente salvar su responsabilidad señalando al gobierno nacional. Mucho menos aquellos concejales que como el autor del desafortunado comentario, han sido concejales y co-administradores de la ciudad por varios periodos. ¡Descarados!
Cuando es imposible hacer un debate de altura, con ideas, con programas y soluciones, se tiene que recurrir a la ofensa, al insulto y a la vulgaridad; y en nuestro Concejo hay varios a los que les gusta lo rastrero porque no tienen nada más que aportar. La verdad es que estamos como estamos porque tenemos gobernantes como los que tenemos. Ineptos de verborrea fácil e incendiaria. Claro está que ellos no quieren que nada cambie porque si las cosas cambiaran, a ellos los cambiarían también.
Tenemos todo un manifiesto de promesas incumplidas y obras a medio hacer, las cuales no son de ahora sino que vienen de varias alcaldías. Entre estas, el mercado público que acaba de celebrar sus 12 años y es un testimonio palpable e incontrovertible de la ineptitud de quienes nos han gobernado.
Tenemos que cuestionarnos por qué es que el gobierno nacional se da el lujo de ignorarnos y engañarnos con promesas que no piensa cumplir. Se me ocurre que es porque a nuestros líderes les falta verraquera para hacerse sentir a nivel nacional. Nuestros dirigentes no tienen los quilates para hacerse respetar en cualquier foro y ante cualquier gobernante.
¿Dónde ha estado el veterano concejal todos estos años? Se han sucedido gobiernos locales y nacionales pero él ha sido una constante. ¿Entonces? Concejales eternos que pasan sin pena y sin gloria por el cabildo y que al finalizar su carrera política no dejaron ni aportaron nada. Por eso estamos como estamos.
La diatriba contra las ministras era ante todo un regaño al espejo, en el que sin darse cuenta el concejal en mención y los camarillas que le hicieron eco, estaban haciendo un mea culpa y reconociendo que ellos tienen mucho que ver, de hecho todo que ver, con lo que sucede en Santa Marta. Por acción o por omisión han sido cómplices de las últimas Alcaldías que tanto daño le han hecho a la ciudad. La culpa primero es de nuestros dirigentes locales y después del gobierno nacional. En el caso de los concejales, entiendo la necesidad que tienen de engañarse a sí mismos. Sin embargo, pretender que nosotros nos traguemos la mentira es un despropósito.

Publicidad