Orientación lingüística (columna)

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Escrito por:

mercedes castillo mosquera

mercedes castillo mosquera

Columna: Orientación lingüística

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Hola, amigos, he de iniciar agradeciendo la gentileza de EL INFORMADOR al abrir nuevamente las páginas del periódico para que Orientación Lingüística llegue a todos ustedes.
He estado por fuera casi cuatro años, pero ante las solicitudes y reclamos que he recibido por la ausencia de esta columna, de parte de varios amigos que consideran que les sirve para aclarar algunas dudas y ¿por qué no? para aprender aspectos desconocidos del manejo de la lengua castellana, decido hoy regresar a mi casa, pues considero que este medio de prensa lo es.
Estaré aquí a sus órdenes para las consultas que consideren pertinentes, las que recibiré en mi correo de yahoo.es y atenderé con el gusto de siempre. Ahora saldremos los jueves. Espero, pues, sus opiniones, críticas y consultas.
Voy a empezar invitándolos a rechazar de su uso personal el de algunos periodistas que me parece que por desconocimiento o tal vez porque oyen y repiten, cuando deben utilizar un determinante numeral terminado en "uno" y que precede a un sustantivo femenino. Ellos nos dicen, por ejemplo, "veintiún víctimas", "cuarenta y un personas, "ciento treinta y un casas". Es una forma horrible que muestra a su usuario como un ignorante en los asuntos del idioma y es muy fácil de corregir. Piense usted, querido amigo, que la víctima, la persona o la casa fueran solo una, ¿dirían "un víctima" o "un persona" o un casa"? Estoy convencido de que no. Entonces, así como dice "una víctima", diga "veintiuna víctimas", como dice "una persona", diga "cuarenta y una personas" y así como dice "una casa" diga "ciento treinta y una casas". Eso lo hace más elegante y culto al hablar.
Por otra parte, es hora de corregir el error de muchos periodistas deportivos colombianos que no pueden escuchar a los argentinos (que hablan un español disparatado) porque los copian en sus barbaridades. El caso específico del anglicismo "chance" que ha sido aceptado por todas las academias de nuestra lengua, pero en Colombia siempre ha sido masculino: "el chance", "un chance". Resulta que para los argentinos es femenino, pues dejémoslos a ellos pronunciarlo como tal, pero nosotros, los colombianos digamos como lo he indicado.
Bien, por hoy no es más, les agradezco su gentiliza al leer estas notas y los invito para el próximo jueves. ¡Un abrazo!

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