¿Cómo que no?

Columnas de Opinión
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Escrito por:

Mema Carrillo

Mema Carrillo

Columna: Opinión

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Digamos que el gobierno anuncia que se ha llegado a un consenso y que finalmente, cada punto de los diálogos que por tanto tiempo se han venido negociando, han sido aceptados, por lo que se firmará la paz.
Al día siguiente, yo, personalmente, me levantaré igual, me cambiaré e iré a hacer ejercicio. Volveré, me haré desayuno y duraré una hora arreglándome para ir a trabajar. Caminaré hasta mi oficina donde haré lo mío hasta que la jornada finalice y vuelva a casa. En mi casa leeré y chatearé un poco hasta caer dormida.
Supongo que como extraordinario veré un mar de contenidos en redes sociales a favor y en contra de la noticia. Hablaré de lo sucedido e incentivaré a los que están a mi alrededor a que me den su opinión.
Pero no, el día siguiente que se firmen los acuerdos de paz, no será muy diferente a mis días, a mi cotidianidad, a mi realidad. Mi rutina será exactamente igual a la de siempre. Si no genero un cambio, radical en mi, nada será diferente.
Y de eso se trata Soy Capaz. La polémica campaña que erróneamente han estado asociando con el proceso de paz. Soy Capaz se trata de mi, de mi mamá y de mi papá. De mis hermanos, de mis abuelitos, de mis primas, de mis tíos, de mi vecino, de mi jefe y hasta de mi ex. Se trata de usted, de su mamá y su papá. De sus hermanos, de sus abuelitos, de sus primas, de sus tíos, de su vecino, de su jefe y hasta de su ex.
Se trata de entender que -a usted y a mi- el conflicto nos jodió infinitamente. Que nos produjo tanto dolor y nos dejó una cicatriz tan grande que ahora, podemos soportar cualquier cosa. Como cuando a uno le rompen por primera vez el corazón. Después de eso los desamores que siguen son papitas. Así estamos. Así nos dejó esto. Nos volvimos absolutamente indiferentes a la cotidianidad.
Para la mayoría de nosotros resulta natural ver en los noticieros y en las primeras páginas masacres, muertes, corrupción, asesinatos, injusticias, y ni nos mosqueamos. Ya a estas alturas vemos cosas terribles -en algunas ocasiones uno mueve la cabeza en señal de desaprobación- pero absolutamente nada más pasa dentro de nosotros. Pasamos la hoja o el canal con la misma naturalidad de cuando leemos que no sé quién se casó, o como cuando vemos las sociales.
Así que Soy Capaz a mi sí me llamó la atención. Fue una cachetada para mi. Me hizo caer en cuenta que he sido pasiva. Que con mi pasividad soy parte del conflicto y que si el cambio no viene de mi, nada va a pasar en mi vida ni en el país, si las guerrillas dejan las armas. A nosotros nos jodieron, pero señoras y señores, es hora de despertar. Llegó el momento de dejar de pensar que la paz se hace allá en la mesa, que corresponde a otros que la hagan, que eso no es con uno. Sí, la firma de los acuerdos nos ayudará, pero nosotros debemos responsabilizarnos de lo nuestro.
Nosotros debemos ser capaces de perdonar a la que nos quitó el novio, de ceder el paso y no atravesarnos desesperados pensando individualmente. Podemos ser capaces de volver a hablarnos con el hermano con el que peleamos hace 10 años, de no pitar como locos y de no irnos a los puños cada que nos tomamos un trago.
Debemos ser capaces de no matarnos por el fútbol, de tolerar las diferencias políticas, religiosas y sexuales. Debemos ser capaces de ser gestores de transformación, de dejar la indiferencia y en general, de reconciliarnos con el país. Porque si no lo somos, definitivamente, si se firman los acuerdos de paz, al día siguiente, mi vida, la suya, la de sus cercanos y la del todo el país, será igual a la de hoy. Y el día siguiente después de ese. Y el que le sigue.
Así que Soy Capaz de mil cosas, sobre todo de tolerar a todos esos que No son Capaces.

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