La paz esta sin Cristo

Columnas de Opinión
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Escrito por:

Carlos Rojas Centeno

Carlos Rojas Centeno

Columna: Opinión

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Desde a mediados del segundo semestre del 2012  se iniciaron formalmente las negociaciones de paz con las Farc y desde entonces, casi dos años  después, se desarrollan en la habana- cuba,  proceso que es fruto de acercamientos entre Gobierno y la guerrilla de las Farc  que pasó por muchos momentos amargos y frustrantes, empezando por el abatimiento del considerado el hombre más sanguinario que tuvo esa guerrilla Jorge Briceño mejor conocido como “el mono jojoy”  por la aprobación de la ley de víctimas  y restitución de tierra en junio, la cual es catalogada como un paso importante para conseguir la paz y por último en noviembre de  2011 muere en operativo del ejercito el máximo jefes de la Farc para la fecha “Alfonso cano”.

Pero eso solo fueron  obstáculos previos al  inicio de  un proceso que puede dar con el fin del conflicto  interno armando, porque a partir de que se entablaran las mesas del dialogo, empezaron a surgir los contradictores del proceso, encabezados por el expresidente y hoy senador Álvaro Uribe al considerar que la única salida del conflicto es a través de balas sin importar culpables e inocentes, pasando por el procurador Alejandro Ordoñez quien en variadas declaraciones ha hecho saber que se declara escéptico de que las Farc quieran en  verdad abandonar la lucha armada, tenemos exparlamentario y promotor de la revocatoria a Gustavo Petro Miguel Gómez Martínez quien en resumidas cuentas concluye que no “hay necesidad  de un proceso de paz porque todavía podemos ganar la guerra, así mismo tenemos a José Obdulio Gaviria, Fernando Londoño, José Feliz Lafaurie, alguno militares en retiro,  entre otros, quienes consideran que a las Farc se le hacen concesiones en la Habana, que se le entrega el País a la violencia y al Narcotráfico, se está desmoralizando la tropa, que se engaña al Estado y las víctimas  y que lo único que procede en contra de esta guerrilla es el sometimiento y la confrontación.

Al paso del tiempo pareciera que ello fuera así, pues se ha extendido el tiempo de negociación,  cada día hay se presentan ataques terroristas a la población civil, voladuras de puentes y torres de electricidad, el número de víctima acrecienta y  muchas actitudes de las Farc que dejan mucho que pensar acerca de su verdadera voluntad de paz,  pero no es así, pues hay que tener en cuenta que las condiciones de negociación jamás permiten el cese del fuego y operaciones militares  de las partes en conflictos, es decir se negocia el fin del conflicto en medio del conflicto y, tanto la Farc como las tropas Colombianas pueden realizar operaciones militares.

Ahora, si bien es cierto que el País y la comunidad internacional tienen todo el Derecho de saber cuál es el rumbo en que llevan estos diálogos, pues se pueden allegar aportes, formulas, soluciones  y experiencias que pueden ser de gran importancia para la consecución del fin del conflicto,  pero lo público no debe ser en extremo, porque se presta para malos entendidos, opiniones fuera de juicio, pronunciamientos  y campañas anti-negociaciones que terminan entorpeciendo la dinámica, tanto Gobierno y Farc deben ser más prácticos y acelerar el proceso, dejar de estar lanzándose dardo por medios de comunicaciones y pronunciamientos oficiales y ocuparse del asunto que los convoca, dejar de estar llamando a personas que no tienen facultad negociadora y limitarse a los negociadores y las Víctimas, celebro la decisión de Juan Fernando Cristo de rechazar vehemente la invitación de ir a la Habana a hablar con las Farc y el equipo negociador; la Paz no necesita a Cristo, él está a cargo de una cartera que necesita priorizar en otros asunto,  por ejemplo en una muy buena reforma a la Justicia, amén de que así sea.; dejemos de crear falsas expectativas al País y aunque tome tiempo acabar con un conflicto de más de medio siglo y que su solución no está a la vuelta de la esquina, es necesario solo hablar de avances  y construcción de un acuerdo y no entrar en el juego de tira y jala de que es bueno,  de que es maligno y dejar de  hacer invitaciones innecesarias a personal diferente al negociador.

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