La iglesia vive de la eucaristía

Columnas de Opinión
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Escrito por:

Alberto Linero Gómez

Alberto Linero Gómez

Columna: Orando y viviendo

e-mail: palbertojose@hotmail.com

El papa Juan Pablo II publicó una encíclica sobre la Eucaristía: Ecclesia de Eucharistia. Hoy quiero proponerles unos breves y sencillos comentarios sobre ella, buscando que cada uno de ustedes, que me lee, comprenda y valore la gran importancia de este sacramento en nuestra vida diaria:

1. Alimento espiritual, es de lo más precioso que la Iglesia puede tener en su caminar por la historia. Así se explica "la esmerada atención que se ha prestado siempre al Misterio Eucarístico" (n.9). Ello implica en nosotros una actitud de respeto, de adoración y profunda piedad como creyentes, individualmente hablando. La Eucaristía no es una celebración cualquiera, sino que la celebración fundamental de la Iglesia en la que se construye como comunidad: "La Iglesia vive del Cristo eucarístico, de Él se alimenta y por Él es iluminada" (n.6)

2. Por ello cada creyente tiene que tener presente la importancia fundamental de la Eucaristía en su vida y en la vida de la comunidad en general. Ella es fuente y cima de toda la vida cristiana. Por ello insiste el Papa en que debemos recuperar el asombro eucarístico entre los fieles: "El acontecimiento pascual y la Eucaristía que lo actualiza a lo largo de los siglos tienen una capacidad verdaderamente enorme, en la que entra toda la historia como destinataria de la gracia de la redención. Este asombro ha de inundar siempre a la Iglesia, reunida en la celebración eucarística" (n.6). No podemos dejar que nada ni nadie le quite a la celebración eucarística todo lo de sublime y trascendental que tiene.

3. La reforma litúrgica del Concilio Vaticano II ha tenido grandes ventajas para una participación más consciente, activa y fructuosa de los fieles en el Santo Sacrificio del Altar. Lo cual hace que en muchas partes se valore de manera decidida y comprometida toda la dimensión sacramental y doctrinal de la Eucaristía pero también, señala el Papa, cómo en algunas partes se han cometido abusos que contribuyen a oscurecer la recta fe y la doctrina católica sobre este admirable Sacramento, fundamentalmente en dos puntos: se le cercena el valor sacrificial haciéndose todo el énfasis en el encuentro convival fraterno y se oscurece la necesidad del sacerdocio ministerial en la celebración.

4. Participar en la Eucaristía comporta el compromiso de transformar la vida, para que todo ella llegue a ser en cierto modo "eucarística". Por lo cual es bien importante tener presente la disposición interior que se debe tener para poder participar de ella. "Quién tiene conciencia de estar en pecado grave debe recibir el sacramento de la Reconciliación antes de acercarse a comulgar" (n.36) Para celebrar la Eucaristía, como para celebrar todos los sacramentos, se necesita una coherencia sacramental, no es posible celebrar unos si y otros no, no es posible creer en unos y en otros no, no es posible vivir las consecuencias de unos y de otros no. "La Eucaristía, siendo la suprema manifestación sacramental de la comunión en la Iglesia, exige que se celebre en un contexto de integridad de los vínculos, incluso externos, de comunión" (n38)

¿Cómo está nuestra vida eucarística? ¿Somos dignos celebrantes de la Eucaristía? ¿Valoramos todo el significado que debe tener la Eucaristía para la vida de un creyente? ¿Somos coherentes con el resto de los sacramentos?

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