Todos somos responsables

Columnas de Opinión
Tamaño Letra
  • Font Size

Escrito por:

Alberto Linero Gómez

Alberto Linero Gómez

Columna: Orando y viviendo

e-mail: [email protected]

Vivimos en la tensión entre nuestras decisiones y las decisiones de los demás. Como seres sociales, de alguna manera, nos afectan las decisiones de los otros y las nuestras también tienen algún efecto en los demás seres. Por esto podríamos decir que somos co-responsables de la vida con los demás. La ciudad es uno de los espacios que nos hace percibir más claramente esa co-responsabilidad. Ella nos pertenece a todos los que la habitamos. Una de las tragedias sociales que vivimos hoy es que algunos se desentienden de esa co-responsabilidad, dejando a unos cuantos la tarea de construir la ciudad en la que vivimos.
Con Santa Marta nos pasa eso. Nadie se hace responsable de la ciudad. De alguna manera todos creemos que el compromiso le corresponde al otro y no a nosotros. Lo cual nos ha llevado a vivir en la ciudad de nadie, en la que todos padecemos su descuido. No exonero a los líderes y directivos de la ciudad de su responsabilidad, pero estoy seguro que el trabajo los desborda a todos ellos y nos cae a todos. Nosotros somos los que elegimos. Nosotros somos los que nos desentendemos de los intereses públicos. Nosotros somos los que no tenemos medidas de control social claras y efectivas. Nosotros somos los que dejamos que los intereses particulares de unos cuantos -que se enriquecen despiadadamente- se impongan a los intereses colectivos.
Eso me hace pensar que, más allá de quejarnos, de señalar culpables, de huir y escondernos en cualquier trinchera, lo que tenemos que hacer es asumir nuestras responsabilidades frente a la ciudad. El que no participa del proceso de construcción de ciudad por miedo, por desinterés, por conveniencia, luego no puede quejarse ni acusar, y si lo hace, mostrará su esquizofrenia. Todos tenemos que involucrarnos en la vida de la ciudad, todos tenemos que vivir y participar de una cultura ciudadana que nos haga crecer y nos trace caminos concretos, reales, realizables y exitosos para nuestra ciudad.
Mi interés no es hacer una crítica a unos cuantos sino a todos. Creo que todos tenemos que hacer algo. Y ese algo, por lo menos, tiene que tener cuatro acciones:

1. Mostrar con actitudes y comportamientos que nos importa la ciudad. Desde acciones muy pequeñas y personales de cuidado de lo público, hasta el saber elegir y evaluar a los que queremos nos dirijan.
2. Comprometernos a construir un proyecto de ciudad -la que soñamos para el 2025- que no dependa de los egos personales, de los intereses particulares, de los deseos de enriquecerse de unos cuantos, de la concepción feudal de los de siempre, sino que sea un proyecto que nos trascienda a todos, pero en el que todos nos sintamos identificados en lo fundamental y queramos hacerlo real.
3. Generar una educación que le permita a nuestros jóvenes ser líderes conscientes, responsables y críticos. Generando procesos de participación y de construcción social, en los que todos seamos protagonistas de la vida ciudadana. No podemos seguir teniendo esos bajos índices de educación en nuestra ciudad y departamento, porque mientras menos formados estemos más fáciles somos presas de nuestras necesidades y de las decisiones arbitrarias de otros.
4. Precisar cuáles son los proyectos que se necesitan para realizar ese sueño de ciudad y buscar que todos nos comprometamos en su realización, sin distingos de ninguna clase.
Normalmente escribo de experiencias espirituales, buscando mostrar la fe como un modo de vida. Pero creo que no se puede ser un creyente del siglo XXI en Santa Marta, sin un compromiso social y político claro. La fe no puede apartarnos de la responsabilidad que tenemos todos en la construcción de nuestra ciudad. La fe no puede ser un opio que nos adormece mientras otros acaban la ciudad, sino una experiencia de amor profundo que nos hace comprometernos con la realidad. Les deseo lo mejor. Gracias por su atención.

Más Noticias de esta sección

Publicidad