El pilar hurtado

Columnas de Opinión
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Escrito por:

Alvaro González Uribe

Alvaro González Uribe

Columna: El Taller de Aureliano

Web: http://eltallerdeaureliano.blogspot.com

Debido a que las voces salían de un corrillo apartado, sólo alcancé a escuchar la historia parando oreja, y al principio no la entendí bien: "¡Qué ave-maría! ¡Qué un pilar había sido hurtado de un asilo en Panamá!", o algo así, fue la retahíla que oí entre la bulla, pero luego, cuando me arrimé a averiguar el chisme del día, me explicaron: Que María del Pilar Hurtado había pedido asilo en Panamá.

Eso ya sonaba algo más entendible gramaticalmente, pero sólo "algo", pues el contenido me parecía absurdo al cotejarlo con los antecedentes y declaraciones de la señora y de sus compañeros.

Sin embargo, al recordar en qué país vivo y lo sucedido en los últimos años, creo que los hechos no son nada absurdos: se está desbaratando la estantería armada durante ocho años para buscar una prolongación en el poder quien sabe pensada para cuánto tiempo.

Pero algún día tenía que desplomarse el armario. Poco a poco los involucrados se están quedando colgados de la brocha al no encontrar autoridades que les tapen o les justifiquen sus actos.

Fue todo un tinglado montado en torno a una persona, quien tuvo la habilidad y la inteligencia de aprovecharse de las pequeñas y grandes ambiciones de otros y de ponerlos a trabajar para sus deseos, bajo la premisa de que nada les iba a suceder ante su creciente poder omnímodo.

En ese cuento de reyes, príncipes y palacios creyeron desde altos personajes tradicionales, hasta pequeños muñecos emergentes, e incluso criminales probados y por probar. Todos se sentían protegidos y tocados por cierto polvo celestial, con la coraza de acero forjada con el poder del herrero invencible y predestinado.

Pero no. El patriarca no duró como tal toda la vida, y en el esfuerzo por perpetuarse terminó causando un desbarajuste total, en el cual las piezas fueron desarmándose, cayendo, haciéndose trizas y ahora algunas saltando y huyendo.

Algo falló y quedaron a la deriva, ¡sálvese quien pueda!; todos víctimas de su ignorancia de la política, actividad que cuando se hace de esa manera no conoce lealtad ni agradecimientos ni solidaridad.

Es la búsqueda del poder y ya, y cuando se pierde ya no hay nada ni hubo nada; y cuando se pierde y la apremiada es la cabeza principal no hay tiempo ni intenciones de interceder por los "amigos". Es la política, pero la política mezquina, la politiquería.

Esos buenos muchachos, unos más malos que otros y hasta buena gente muchos, enceguecidos por los flashes y por su vanidad, en su soberbia se dejaron obnubilar cándidamente, y no sospecharon que su lealtad no era gratuita y que su poder era efímero; que muy fácil pasarían de las páginas rosas a las rojas ¡Qué lección aprendieron y están aprendiendo aún!, y ojalá la hayan aprendido quienes no la vivieron pero que la presenciaron. Expresa el Drae sobre pilar: "Persona que sirve de amparo.

Cosa que sostiene o en que se apoya algo." Dicen que como su resquebrajamiento empezó a amenazar ruina, quien cruzó a Panamá era el pilar mayor del armazón y por ello debió ser ayudada por el estante principal. Dicen y dicen de todo, pero no me consta nada.

Sin embargo, cualquier cosa puede pasar y esta historia será muy larga, e irá más allá de las fronteras, como ya empezó a suceder. En fin, este asilo político o lo que sea, fue hurtado, robado a las víctimas y al sistema democrático y judicial colombiano, a los Derechos Humanos y al pueblo de este país.

Vendrán más, muchas más huidas, habrá evacuación, porque fueron ocho años de oscuridad cuyas cómplices penumbras amanecen poco a poco. Pero ya no estamos solos. Afortunadamente el mundo ya nos mira y analiza, y nos juzgará.

Un TLJ -Tratado de Libre Justicia- está operando ya, al igual que debe funcionar el comercial. Es la globalización, fenómeno del cual no se debe escapar ningún sector ni valor económico o inmaterial. Aunque se debe resguardar la autonomía de los pueblos en cuanto a su forma de ser y gobernarse, hay principios universales sin fronteras, por encima de soberanías nacionales, de reinados y de comarcas.

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