Pedagogía constitucional de la juventud y la tercera edad

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Escrito por:

Alfonso Lopez Carrascal

Alfonso Lopez Carrascal

Columna: Pedagogía Constitucional

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Señala el art 46 de la Carta Política que nos rige, que el Estado, la sociedad y la familia concurrirán para la protección y la asistencia de las personas de la tercera edad y promoverán su integración a la vida activa y comunitaria.
El Estado les garantizará los servicios de la seguridad social integral y el subsidio alimentario en caso de indigencia.
Desde antiguo ha habido una dicotomía entre juventud y senectud, cuando en verdad deben actuar en forma interactiva dentro del contexto social, político y laboral. Hay que combinar creatividad con experiencia en caso de función pública o privada, para lo cual pasemos un repaso de la historia del hombre, porque no podemos seguir discriminando al hombre que haya pasado los cincuenta años y tenerlo como basura para muchos cargos de la función pública o privada cuando en verdad estaríamos desperdiciando experiencia, logro éste que no lo da ninguna universidad sino la vida misma y es un capital humano que no se puede desperdiciar.
El mejor ejemplo lo da el país del Norte donde vemos a personas mayores de setenta años en cargos de manejo y otros están en la magistratura. Aquí a los sesenta y cinco años no hay derecho para acceder a ser administrador de justicia en cargos judiciales. Estamos olvidando que la misma Constitución en la norma citada obliga a integrarlos a la vida activa y comunitaria.
Eso no se cumple y vendrán muchas medidas cautelares en ese sentido. Se cuenta dentro de la historia de la humanidad que Sófocles vivió más de noventa años y a los setenta y cinco años escribió Edipo Rey. Ticiano a los 95 años de edad escribió La batalla de Lepanto. Guete, escribió el Fausto a los 83 años. Cicerón a los 62 años escribió su obra La Senectud. En tiempos de Esparta, el Concejo de la ciudad estaba compuesto por 25 hombres mayores de 60 años. En tiempos modernos el compositor Verdi compuso a Otelo a los 73 años y su célebre Vedeum a los 85 años. El hombre público norteamericano George Bancroff, escribió su historia de la Constitución de los Estados Unidos a los 85 años. Benjamín Franklin inventó los binóculos a los 78 años. El maestro Toscanini brilló por sus composiciones después de los 80 años El político inglés Winston Churchill era un verdadero líder político en la Cámara de los Comunes a los 80 años al igual que lideró la lucha contra el nazismo alemán. Pablo Casals a los 85 años seguía tocando el violoncelo.
Muchos pontífices han llegado a liderar la Iglesias después de los sesenta años Entre nosotros, Luis López de Meza, Baldomero Sanín Cano, con mas de ochenta nos de edad seguían siendo líderes públicos de mucha envergadura. Gobernantes como Pepe Vives, José María Valdeblanquez fueron hombres proactivos. Manuel F. Robles a sus 86 años seguía ejerciendo su profesión de abogado. Hay que aprovechar la experiencia de los que mas han vivido en el servicio público y es precisamente la actividad la que les da vida a estas personas que hoy desperdiciamos.

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