Un asilo anunciado

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Escrito por:

Jacobo Solano Cerchiaro

Jacobo Solano Cerchiaro

Columna: Opinión

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El asilo político es el derecho que tiene una persona a no ser extraditada de un país a otro que lo requiere para juzgarlo por delitos políticos. En su acepción más amplia, es la garantía consistente en la protección que un Estado presta a un individuo extranjero, dentro de su ámbito de soberanía, que penetre su territorio para huir de la persecución política, o de las condiciones económicas o medioambientales de su país de origen.

Aunque es uno de los instrumentos del derecho internacional más respetados, ante la concesión que tuvieron las autoridades panameñas en este sentido, en el caso de María del Pilar Hurtado, ex directora del DAS y pieza clave en el proceso de las interceptaciones e infiltraciones ilegales, ha despertado mucha polémica en el escenario político colombiano. La ex funcionaria al sentirse "sin garantías", decidió tomar esa salida.

Su petición, no constituye un delito porque todavía no está vinculada formalmente a la investigación de las chuzadas. Sólo un Juez de Garantías tiene la última palabra y puede ordenarle que permanezca en el país, como su caso debe adelantarse por el nuevo Código Penal, la Fiscalía sólo puede iniciar la investigación formal cuando tenga todo el acervo probatorio que permita solicitar su captura. Y hasta entonces, prohibírsele su salida del país.

El asilo político no puede ser distorsionado y convertido en un instrumento de impunidad. Esta figura, le permite a Hurtado, sobrellevar un proceso que la tenía con un pie en la cárcel, y en el que dos poderes del Estado, gobierno y Corte, se equivocaron, al enfrentarse en una lucha titánica de intrigas por el poder; el primero, por chuzar y acudir a estrategias rastreras para desprestigiar, y el segundo por excederse en el proceso de la parapolítica con justicia show, intentando debilitar las fuerzas uribistas en el Congreso, para fortalecerse; dicho sea de paso, que aún sigue sin elegir fiscal y tiene a la justicia colapsada, politizada y con divisiones internas, no se ponen de acuerdo ni siquiera para elegir sus propios miembros. Circunstancias que desembocaron en el caos que hoy vivimos y que tiene a nuestras instituciones con un alto nivel de desprestigio, y al gobierno anterior, con un INRI de perseguidor, muy difícil de olvidar.

Si la cancillería no protesta a Panamá por la intervención y obstrucción de justicia de ese país; el discurso del gobierno, de respeto a la Corte, en su nueva etapa, se derrumbará y sería considerado una venia al Uribismo, que respalda la decisión del presidente Martinelli, pero si lo hace, se inicia un roce de carácter diplomático con Panamá y afectaría su proyecto de tener buenas relaciones con los vecinos.

Estocada: ¿A quién le enviará Santos el narco venezolano, Walid Makled? A Chávez para seguir ayudando a su nuevo mejor amigo, esperando que algún día le envié algún guerrillero o le pague la deuda del Cadivi, o a Obama, que lo quiere para que esclarezca los vínculos de altos mandos del gobierno de Caracas con el narcotráfico. Una papa caliente, vamos a ver como Juanma, el de verdad, no el de los rencauchados, que es un mago para quedar bien con todos, sale de esta.

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