Desplantes presidenciales

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Escrito por:

Jorge García Fontalvo

Jorge García Fontalvo

Columna: Opinión

e-mail: jgarciaf007@hotmail.com

A mi mente llegó hace un tiempo una frase que me hizo reflexionar sobremanera. Dice así: Las telecomunicaciones, la informática y los medios son una prueba fehaciente de que el hombre habitó el planeta tierra durante el siglo XXI, y logró transformarlo para bien de la humanidad.
Era tal el nivel de convencimiento manifestado hacia esta premisa que pensé aceptarla como válida simplemente porque sí. Sin embargo, después de analizar cuidadosamente el contenido de la misma advertí que no todo en ella resultaba ser irrebatible.
Seguramente en este momento la comunidad científica entrará a considerar inadecuada y fuera de foco la terminología que utilizo en este artículo. No hay problema con eso, pues no hago parte de comunidades intelectuales tan respetables, lo que sucede es que a veces me cae la locura de escribir cosas que ni yo mismo entiendo.
Bueno, volviendo a la frase que mencioné al inicio, puedo decir que no concuerdo ciento por ciento con ella, especialmente después de ver las imágenes, escuchar conversaciones, y leer los comentarios maliciosos que circularon por los diferentes medios de comunicaciones con ocasión de los desplantes presidenciales.
Espero que ahora nadie se moleste porque los llame de esta forma, y no debates presidenciales, como los cínicos organizadores de los mismos se atreven a llamarles. O que me remitan ante Cleóbulo Sabogal o Súper O por utilizar lenguaje redundante.
En este momento no creo que sea posible que la tecnología y las telecomunicaciones hayan transformado el planeta para bien de la humanidad. Principalmente, vuelvo y repito, después de apreciar los vergonzosos hechos que se presentaron en los desplantes presidenciales de las últimas tres semanas. Pero qué otra cosa se puede esperar de un programa organizado por los canales de televisión y las radio cadenas nacionales que sirven los intereses de los poderosos.
Si esto hubiese sucedido en un país ajeno al influjo del Castro chavismo fariano, y libre de la manipulación perversa de algunos medios, podrían llamarse, sin temor a equivocaciones, debates presidenciales. En el caso del pueblo colombiano maliciosamente desinformado lo que vimos por desgracia, fue un desplante.
Si estos son los grandes debates que reflejan las particularidades de la vida pública nacional, que futuro se puede esperar para un país resquebrajado como Colombia.
Un país con rótulos de democracia, que de democrático no tiene nada, porque los grandes industriales, el capitalismo salvaje, la ultraderecha, la izquierda torcida, y el terrorismo criminal nos impone gobiernos miserables que destruyen la felicidad de los ciudadanos. Y particularmente, porque la sórdida manipulación de los medios de comunicación apuntaron directamente la lente en dirección de su propia conveniencia.
Aclaro, no quiero ofender a personas o empresas que nada tienen que ver con la corrupción que domina este país, y mucho menos a los periodistas honestos que ofrendan su vida y buena intención diariamente para forjar los cimientos de una sociedad justa y equilibrada. Lo que pretendo mostrar es la vil manipulación que ejerce descaradamente la mala prensa.
Si el destino de mi nación estuviese en las manos de seres humanos dignos y respetables, y no en las garras de los faraones del cuarto poder, otro gallo cantaría para mi querida Colombia.
Por ello digo resueltamente y sin temor a la crítica, la tecnología mal utilizada no ha transformado el planeta para bien de la humanidad, y tampoco lo hará mientras seamos víctimas de los poderosos que buscan imponer a las malas, presidentes mediocres.
A mis compatriotas les pido que no permitan la insana manipulación que se práctica indecorosamente a través de la televisión y la radio, porque somos seres humanos inteligentes que podemos decidir por cuenta propia. Y nadie debe decirnos qué decisión tomar.

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