Revisionismo y desmitificación

Columnas de Opinión
Tamaño Letra
  • Font Size

Escrito por:

Hernando Pacific Gnecco

Hernando Pacific Gnecco

Columna: Coloquios y Apostillas

e-mail: [email protected]

El revisionismo es una tendencia relativamente reciente, con claras intenciones políticas la mayoría de las veces, que pretende modificar las visiones generalmente aceptadas de algunos asuntos históricos, controversiales por cierto.

Es tan impreciso el tema que se aborda desde el marxismo hasta el sionismo, pasando por el negacionismo neonazi o la mítica ficción panegirista. Pero hay una línea histórica del revisionismo, con bastantes menos sesgos ideológicos en busca de la realidad. No obstante, hay serios críticos al revisionismo, particularmente aquellos cuyas figuras, obras o pensamientos resultarían perjudicados con los escrutinios de los hechos.

La verdad es algo que trasnocha a todos: a unos, porque quieren llegar a ella más allá de las historias oficiales y los obstáculos, y a otros porque desean transformarla a su acomodo y conveniencia. Pensadores como Karl Popper plantearon un camino hacia la búsqueda de la verdad, admitiendo que es difícil llegar a ella precisamente porque aquello que está dado por cierto siempre puede ser cuestionado y, muchas veces, modificado o sustituido. Parecería que jamás se puede llegar a una realidad incontrovertible y definitiva, ni aun demostrándola a través de métodos científicos de investigación.

En el mundo actual hay gente esperanzada en elucidar la realidad de ciertos hechos que han tenido en las "verdades" oficiales el velo necesario de quienes se oponen al revisionismo objetivo. Cuando las verdades empiezan a emerger, se habla de teorías de conspiración. Wikileaks es el más reciente esfuerzo orbital para mostrar "contenido sensible" en materia religiosa, corporativa o gubernamental, como dicen sus autores. Este sito web, inicialmente concebido para mostrar los abusos de regímenes totalitarios, ha destapado actuaciones criminales de todo origen. No hace mucho, publicaba miles de documentos de toda naturaleza que daban cuenta de las atrocidades cometidas por el Ejército de los Estados Unidos en los invadidos países Irak y Afganistán.

Como era de esperar, la respuesta tuvo varios frentes: la banalización de los hechos, el sabotaje a la publicación desde los medios afectos, las amenazas tanto veladas como directas, y la campaña de desprestigio del sitio, entre otras muchas actividades. No obstante, lo poco que alcanzó a difundirse en los medios oficiales activó las alarmas de quienes defienden los Derechos Humanos y la verdad a secas, por dolorosa que sea.

 La batalla apenas comienza, ya. El solo anuncio de nuevas revelaciones tiene a Julián Assange ad portas de un proceso judicial por presuntos delitos sexuales, acusación de gran impacto mediático que genera desprestigio al personaje aún cuando no se controvierten los hechos reales.

Por otro lado, Google informó de su próxima publicación: los rollos del Mar Muerto y se esperan duras polémicas entre defensores y detractores del catolicismo por los contenidos de tales documentos: cada bando alista ataque y defensa. Son innumerables los temas pendientes de revisión: el ataque terrorista del 9/11, la pederastia en los monasterios, la intervención de las agencias estatales secretas de en otros países, la represión en países totalitarios, las finanzas de las sectas disfrazadas de iglesias, la posible fuga de Hitler o el asesinato de JFK, por ejemplo.

Colombia está en mora de un revisionismo objetivo para conocer muchas verdades, hoy deformadas cuando no ocultas y fuertemente custodiadas. Casos como el Palacio de Justicia entre muchos por abordar, aún no tienen un esclarecimiento fehaciente ante un país que exige la verdad de los hechos. El Informe Final de la Comisión de la Verdad es un esfuerzo valioso, a veces inexacto pero incompleto, pues falta la versión completa y veraz de atacantes, defensores y sobrevivientes para visualizar lo más parecido a la realidad y exorcizar a los fantasmas pendientes. Y faltan muchos otros asuntos: los asesinatos de Gaitán, Galán y Álvaro Gómez; el exterminio de la UP; la verdadera influencia del paramilitarismo en la vida nacional; la penetración del narcotráfico en la economía; las relaciones de la guerrilla, el PC3 y Chávez; en fin. La tarea es muy grande pero necesaria y hay que abordarla más allá de temores pacatos, idolatrías estúpidas y fanatismos incendiarios.

Lo cierto es que cuando se abordan temas tan sensibles, ciertos mitos caen ruidosamente, muchos cultos peligran y se desmitifica a determinados personajes que aparecen en las historias oficiales como héroes perfectos cuando en realidad son ídolos de barro llenos de errores, defectos y debilidades como cualquier ser humano. Y es mejor recuperar las dimensiones terrenales de las personas que mantener obcecadamente las mentiras de los mitos insostenibles y las fútiles idolatrías.

Notícula: ¿Por qué se pudo fugar María del Pilar Hurtado? ¿Quiénes y porqué permitieron la huída? ¿Cuántos sindicados más alistan su escapada? ¿Se les permitirá también? Esto merece un acto urgente de revisionismo y no de encubrimiento.

Más Noticias de esta sección

Publicidad