No les cambien los nombres a las calles

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Escrito por:

José Tovar Delgado

José Tovar Delgado

Columna: Opinión

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Qué lástima que las generaciones samarias como la mía no entendemos la nomenclatura actual de nuestra ciudad, pues ha sido un pésimo procedimiento del cambio de los nombres originales de las calles, los que vienen prácticamente desde su fundación en el año 1.525 por el español, el adelantado Rodrigo de Bastidas.
Los nombres de las calles samarias son: La calle de la Cruz, La calle grande, La calle del pozo, la calle tumba Cuatro, La calle San Rita, La calle Cangrejal, La calle Cangrejalito. La Avenida de los estudiantes, Avenida Rafael Hernández Pardo y la Avenida del Libertador, conocida igualmente con el nombre de la carretera a la Quinta San Pedro Alejandrino.
Sé muy bien de la necesidad que tuvo nuestro querido alcalde Doctor Caicedo para hacer estos cambios. Que han sido para hacerla conocer como una ciudad moderna y de calidad; pero en el caso samario, eso no es válido por ser la primera ciudad fundada en tierra firme en Colombia y quizás en toda América. Los bellos nombres de sus calles vienen desde la época de su fundación y de la colonia.
Se nos ocurre que hubiera sido mucho mejor que pusieran en las tablillas claramente los nombre originales de las calles con su número correspondiente para que no haya ninguna confusión.
Estas insinuaciones las hago después de conversar por mi computador con un amigo muy querido para mí al igual que para toda la familia Tovar-Delgado, que vive desde hace varios años en Londres, la capital inglesa, y que cuando niño vivió en nuestra querida tierra samaria y estudió hasta el segundo de bachillerato en el gran colegio y sin duda el mejor para la época: El Gimnasio Santa Marta, del profesor, y muy querido gran maestro: Manuel Gregorio Núñez Fernandez. A quien lo llamábamos cariñosamente todos sus alumnos el señor Núñez. José le tiene gran cariño a nuestro pueblo y pregunta a cada momento por la ciudad de Bastidas y por sus buenos amigos en ella. Él lee a cada momento el periódico EL INFORMADOR, con la magia del internet; se dio cuenta de esa anomalía y le dio mucha lástima y rabia que pasen estas cosas en nuestra querida y amada ciudad.
Yo José Antonio Tovar Delgado, que escribo a menudo en el mejor periódico samario y uno de los mejores de toda nuestra querida costa Atlántica y de toda Colombia. Y que también es el más leído en Santa Marta, y en todo el departamento del Magdalena, Al igual que en toda Colombia y el mundo con la gran magia del internet. Y también, están muy bien informados en cualquier parte de Colombia y del mundo de lo que pasa en Santa Marta, en el Magdalena, en Colombia y el mundo.
Por ese orgullo samario yo, José Antonio Tovar Delgado, sigo y seguiré hasta que mis fuerzas lo permitan escribiendo en este querido periódico, del departamento del Magdalena, muy gustosamente, Porque todas sus directivas y sus empleados me tienen gran cariño por lo que estaré por siempre muy agradecido.

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