Generación de carne y hueso

Columnas de Opinión
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Escrito por:

Juan Echeverry Nicolella

Juan Echeverry Nicolella

Columna: Purgatorio

e-mail: juanecheverry@hotmail.com

Twitter: @JPEcheverry

Según las cifras expuestas en los informes trimestrales del Dane, el desempleo juvenil se encontró en 2013 alrededor del 17%. La población joven ocupada representa el 48,4% del total de la población juvenil. Lo que expone que cerca de un tercio (33,2%) de la población en edad de trabajar, se encuentra con grandes dificultades a la hora de desempeñarse dentro del mundo laboral. Sin embargo, esta medida oficial es observable con desconfianza en la medida en que entiende como ocupados hasta a los jóvenes que trabajaron una hora en la semana, que fueron encuestados, incluso sin remuneración.
La cifra de desempleo juvenil en Colombia se encuentra cuatro puntos porcentuales arriba de la tasa promedio en América Latina y el Caribe. Nuestra población joven, según la OIT se describe como "la mejor preparada y la más numerosa de la historia". A ello se le suma un ingrediente que conforma una bomba de tiempo para nuestra sociedad: el pesimismo generalizado de los jóvenes hacia los sistemas democráticos y al sistema educativo actual, a causa de lo que consideran falta de acceso e ineficacia de la participación. Ya es necesario prender las alarmas señalando su importancia.
Las cifras del Dane revelan además problemas de género que se presentan en el mercado laboral. Las mujeres se encuentran siempre en desventaja frente a la oportunidad que tienen los jóvenes hombres de hacerse a un puesto de trabajo. La tasa de ocupación de los hombres jóvenes es de 57,5% mientras que la de las mujeres jóvenes es de 39,2%. La tasa de desempleo en las mujeres jóvenes es de 21.7% mientras la de los hombres es de 13.4%. Generar incentivos para cerrar esas brechas de género desde los jóvenes debe ser una prioridad para el próximo gobierno de Colombia y una guía para saber por quién votar.
Sobre el total de los jóvenes que ostentan la calidad de ocupados, solo el 52,6% lo hacen como empleado particular o del gobierno, lo que deja un residuo de 47,4% ubicado en las categorías de: empleado doméstico, cuenta propia, patrón o empleador, trabajo familiar sin remuneración, trabajo sin remuneración en empresas y jornalero o peón.
Se observan en general unas condiciones muy negativas en las prestaciones laborales de los jóvenes que logran emplearse: El 37,2% de la población ocupada joven no tiene ningún tipo de contrato laboral. De los que tienen contrato, el 52% dice tener solo uno verbal, el 12,4% no está afiliado a seguridad social en salud, el 55,6% no cotiza a ninguna entidad administradora de fondos de pensiones, el 89,4% no tiene derecho a prima de Navidad, el 60,6% no tiene derecho a vacaciones con sueldo y el 56,8% no tiene derecho a cesantías.
Una investigación del Banco de la República dirigida por Hugo López estudió el desempleo en las ciudades colombianas y encontró resultados alarmantes. Las ciudades son los sitios que presentan mayor concentración de jóvenes en Colombia y en ellas el desempleo juvenil es de 39,8%. En algunas de ellas la situación es tan grave que la cifra supera el 50%. Entre los jóvenes, el 20% perteneciente a los más pobres, es a su vez el que sufre tasas más altas de desempleo. El desempleo de los que se sitúan entre 12 y 19 años es del 39,8%, con casos puntuales preocupantes como el de Pereira con una cifra de 55,5% o el de ciudades como Cúcuta, Bucaramanga, Medellín y Cali en donde rodea el 45%. A su vez, el desempleo entre los de 20 a 24 años es del 40%, con casos preocupantes como Pereira y Bucaramanga en donde la cifra supera el 50% o Manizales, Cali, Medellín y Bogotá, en donde las cifras se encuentran entre el 40% y 45%.
El actual gobierno ha intentado crear nuevas plazas de empleo formal para los jóvenes con resultados poco eficaces y menos eficientes. Toda la problemática descrita anteriormente se resuelve con una reforma sustancial y de fondo en la visión que se tiene del problema mismo.

En la tesis del emprendimiento se encuentra la capacidad de generar cambios positivos en la población joven gracias a que ve al problema como parte de la solución. No espera que el Estado resuelva sólo el problema del desempleo sino que vincula a los afectados en la generación del crecimiento sostenible.
"La juventud quiere mejor ser estimulada que instruida", predijo Goethe. Ojalá empecemos a entender el emprendimiento como el poderoso mecanismo liberador que es y dejemos de ver la juventud como el futuro incierto para observarla como el presente del desarrollo humano. No somos solo estos números, somos una generación de carne y hueso. @JPEcheverry

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