El fondo del problema

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Escrito por:

Eliecer Avendaño Restrepo

Eliecer Avendaño Restrepo

Columna: Nueva Misión y Visión

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Son miles las veces que se ha tocado este tema y miles las veces que nadie se da por enterado, aunque es una realidad que al caracterizar subjetivamente la problemática colombiana, dividiendo el país entre honorables y no honorables corruptos y no corruptos,

sinceramente no dice nada y menos explica las situaciones que se presentan a cada momento donde las leyes penales o no, son irrespetadas, violadas, desacatadas, menospreciadas, pero lo grave no son los delitos cometidos, sino que la sociedad espera que existan salvadores obligados, que son los culpables por no llegar a tiempo por no prever, por no adivinar la posibilidad de un crimen, en fin todos estamos consciente que los delincuentes de todos los matices han crecido de manera exponencial y que los organismos de control son insuficientes. Cabe preguntarnos: ¿Por qué los victimarios, que se dan en todas las clases, es tanta su desfachatez o burla del ordenamiento jurídico que están categorizados por colores del cuello, cuello blanco, cuello azul, cuello rojo, amarillo, verde y en especial los de cuello negro, es posible que la comunidad los clasifique así de acuerdo al mal que le producen a la sociedad?
Tanto la víctima como el victimario, son colombianos, tienen todo en común, pero lo diferencian pocas cosas, sobretodo que de parte de los delincuentes se ha impuesto la cultura del facilismo para obtener bienes y satisfacciones, la rapacidad y la vileza para competir en todos los campos, donde el egoísmo y la envidia imposibilita el crecimiento laboral, el desprecio a las capacidades y la burla y el olvido de los valores que construyen una personalidad seria y honesta.
El Estado el Gobierno, los organismos de control y los de defensa, han equivocado la política sobre cómo resolver el problema de fondo, teniendo en cuenta que de cien delitos mayores y menores que se cometen solo llegan a los estrados judiciales aproximadamente el diez por ciento y de ellos uno recibe sentencia judicial y con ese porcentaje actualmente se tienen todas las cárceles desbordadas, imagine por un momento que nuestra justicia fuese móvil y activa, tendríamos que ocupar los estadios, mercados y todos los edificios estatales, para contrarrestar la delincuencia. Pero el problema no es: El delito en sí. Sino ¿Por qué y quiénes y sus razones? ¿Cuál es su herencia Psicosomática o nació perfecto y la sociedad lo corrompió?, en fin es necesario averiguar si el culpable es el genotipo o el fenotipo colombiano e invitar a quienes manejan este tema para que presenten un plan inicial de resocialización de la gente común para evitar que pasen la barrera de lo delincuencial y se disminuya en el futuro la masa de los corruptos.
Siempre se escucha "Los buenos somos mas" pero estoy por creer lo contrario, sobre todo que ya solo se tienen en cuenta los crímenes asombrosos y de naturaleza irracional, que crispan la mente y adormecen el sentido de responsabilidad social que cada ciudadano debe ejercer en bien de su comunidad. No existe la denuncia pública o incógnita frente una transgresión de la ley, cuando no toca intereses personales y se hace una movilización contra crímenes horrendos, donde mimetizan sus miedos y esconden su responsabilidad social. Podemos afirmar que el país es cómplice en general de muchas actividades que están fuera de la ley, de las cuales se benefician, apoyan y practican buscando siempre su bien económico y reconocimiento social.
La situación actual es que existe una comunidad que vive del delito, otra comunidad que vive de los cometen delitos, otra comunidad que aparenta honestidad, pero que guarda, incrementa y se beneficia de los recursos del delito y la gran mayoría que vive de su trabajo y que sueña con que Colombia cambie para bien de todos y con un mejor futuro para las nuevas generaciones.
Pero el Fondo del Problema, que es supremamente grave es que esta situación llámesele como quiera llamarse es promocio-nada por un gran grupo que busca poder político y económico, y otros que los entes de seguridad estén dedicados al cien por ciento y no les alcance el tiempo para perseguir a sus financiadores o aportantes, además podemos decir que si la actual situación se quiere resolver solo se debe unificar criterios de un plan que se emprenda entre el Estado, el Gobierno y la sociedad en conjunto para cambiar la genética social y poder crear una nueva cultura de producción y un nuevo modelo de vida digna para todos los colombianos y colombianas.

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