La caída del Imperio Petromano

Columnas de Opinión
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Escrito por:

Jorge García Fontalvo

Jorge García Fontalvo

Columna: Opinión

e-mail: jgarciaf007@hotmail.com

La controversia generada los últimos días en torno de la destitución del alcalde Petro, ha movido a la opinión pública colombiana en diferentes direcciones. Mientras unos piensan que la sanción proferida al alcalde fue una jugada sucia ideada por los agentes irracionales de la política tradicional.

Otros, por el contrario, creen que la incoherencia ideológica del mandatario bogotano únicamente le interesaba movilizar la sociedad, cerca de la órbita del sistema corrupto que lidera la fuerza Castro-Chavista, además de dividir y polarizar a la sufrida Colombia.
Al igual que sucedió con Roma, el imperio Petromano sucumbió por causa de su propia corrupción. No necesitaron a Nerón para incendiar la gestión de su gobierno, pues solo fue necesario que el señor Petro se asociara con sus amigos de la empresa de Acueducto, y con algunos magistrados del tribunal superior de Cundinamarca, para sumir en el caos a la capital de la República
El interés principal de personajes bizarros como Hitler, Stalin, Castro, Chávez y Petro es básicamente el mismo, cultivar el odio racial, social, político y religioso para dividir y gobernar a partir de la formación de sistemas autoritarios errados.
Si miramos la historia, podemos advertir que diferentes teorías científicas intentan explicar el caso de la caída del imperio romano. Por ejemplo, para algunos historiadores, el empuje del cristianismo y el Islam son la principal causa de su ocaso.
Por otra parte, Ramsay Macmullen, dice que la burocracia, el totalitarismo, la corrupción de los funcionarios civiles y militares, los abusos de poder, y la ineficiencia e ineptitud para enfrentar los asuntos administrativos fueron los causantes del resquebrajamiento del imperio más grande que haya existido. Como se puede apreciar, cualquier semejanza con la realidad bogotana es mera coincidencia
Si comparamos los hechos, muchos estarían de acuerdo en afirmar que la actitud fanática del procurador fue la causa principal de la caída del alcalde de Bogotá. Yo no lo creo así. La ineptitud no puede disfrazarse a la opinión pública.
La respuesta es clara, y no es necesario el estudio de tratados científicos para encontrar explicación de la absurda situación bogotana: la ineficiencia, y la ineptitud gobernaron caóticamente la ciudad de todos, los dos últimos años.
Los sistemas autoritarios, aunque parezcan eternos y poderosos, terminan resquebrajándose tanto, que caen por si solos. Esto es lo que sucedió con el imperio Petromano, las sucias estratagemas utilizadas por el alcalde y sus colaboradores no fueron lo suficientemente buenas para reducir la fuerza de la caída. Y no solo las basuras son las culpables de la anarquía que sufre la Atenas suramericana, también la movilidad, el sistema ineficiente de transporte masivo, la inseguridad, y otras tantas cosas más que deprimen la vida en comunidad, son el resultado de la ineficiente gestión del burgomaestre.
No es necesario culpar a nadie de las absurdas equivocaciones del alcalde. Él solo, pleno de soberbia e insensatez, fue artífice de su propio fracaso.
Al final pienso que el único ganador fue el pueblo, y que personajes trastornados como este no deben gobernar, porque lo único que buscan es satisfacer sus ideales equivocados. ¿Qué piensa usted?

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