Cómplice silencio

Columnas de Opinión
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Escrito por:

Jorge García Fontalvo

Jorge García Fontalvo

Columna: Opinión

e-mail: jgarciaf007@hotmail.com

Con el ánimo de encontrar respuestas válidas que indiquen cual es la causa de los problemas del hombre hoy día, nos formulamos preguntas como: ¿Qué está sucediendo con el común de la

gente, que no se preocupa por el mundo que le rodea? Como es de suponer, la respuesta obtenida no refleja elementos positivos que ayuden a bloquear la injusticia que esclaviza a la humanidad.
La verdad pienso, que aunque quisiéramos encontrar respuestas validas nunca las encontraremos, simplemente, porque a ningún sector específico de la sociedad le conviene que las cosas mejoren en igual proporción para todos. Si creen que es simple imaginación, reflexionen un instante acerca de ¿por qué tenemos senadores para actores, ganaderos, industriales, deportistas o para los indígenas y la comunidad afro? O ¿alcaldes para paramilitares y guerrilleros?
Quieren saber ¿por qué? hombre porque a cada sector específico solo le importa lo que le conviene o perjudica, el resto que se vaya al carajo. Lo único que cuenta soy yo. Así es nuestro pensamiento señores, pensamiento hipócrita que busca el interés particular para beneficiar a los de la propia clase y condición.
Vivimos para sacar provecho de todo, pero nunca para contribuir con el mejoramiento de la condición de vida de los demás. Busquemos no más en las páginas doradas del pasado cercano en Colombia: Rcn y Caracol se enfrentaron a un presidente de la república, y lo pusieron contra la pared cuando afectó el negocio que tienen con la explotación de la señal televisiva. Antes que eso ocurriera, ningún Pirry, Velez, Yamith, Gossaín, o como se quieran llamar esos faranduleros, tuvo la suficiencia moral para denunciar las sucias estrategias utilizadas por el gobernante que buscaba favorecer a sus hijos y amiguitos. ¿Es mentira acaso?
¿Y que me dicen de la prensa en Venezuela? Hace un par de años adoraban el socialismo corrupto del siglo XXI, y hoy, después que el señor Maduro cerró los canales de televisión y prohibió la importación de papel periódico, dicen que es un dictador. Por supuesto que es un dictador, igual que el bandido que le antecedió, pero ¿por qué celebraban con estos señores años atrás? Queda la pregunta en el aire. O como dicen por ahí. "Interés cuánto valés."
Ahora, no me vengan con el cuento que estoy en contra de la libertad de prensa y expresión, porque no es así. Sencillamente quiero mostrar el grado de hipocresía y cinismo en el que vivimos, en otras palabras: Relincho solo cuando me pellizcan, antes no.
Los taxistas, moto-taxistas y conductores de buses reclamamos presencia de la autoridad cuando somos víctimas de algo, pero, cuando somos requeridos por maltratar a los pasajeros y peatones, o violar las normas de tránsito como normalmente hacemos, que carajo. Esos tombos ya tú sabes, son unos malditos.

Y que me dicen de los políticos que nos ahogamos el pasado 9 de marzo. Ahora si se deben declarar nulas las elecciones o votar en blanco, cuando apenas hace un mes decíamos que votar en blanco era muestra de ignorancia. Que belleza, si ganamos las elecciones son legítimas, pero si nos ahogamos, son un fraude. Incluso, ahora decimos: debemos votar en blanco para presidente. Que vaina buena.
Otra más, los protestantes nos molestamos porque otras denominaciones celebran una fiestarron para sus imágenes y queman pólvora hasta la madrugada, pero no queremos entender que los domingos, desde las 6 de la mañana, tenemos la banda musical a todo timbal, y el que quiera descansar que se olvide.
Si tuviera más espacio para escribir podría mencionar 100 o 200 ejemplos más como estos, no obstante, tengo que ser justo, otros columnistas desean desahogarse también. La única solución es fundar mi propio periódico y escribir, hasta que me canse, todas las sandeces que se me ocurran. Pero hay un problema, de pronto sale electo uno de los terroristas de Cuba y, me prohíbe la importación de papel periódico. Que vaina, tendré que conformarme con lo que me conviene, porque igualmente soy cómplice del silencio.
"Así es la vida, de caprichosa. A veces negra, a veces…"

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