¿Quién propone un país?

Columnas de Opinión
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Escrito por:

Alvaro González Uribe

Alvaro González Uribe

Columna: El Taller de Aureliano

Web: http://eltallerdeaureliano.blogspot.com

Luego de conocer las propuestas de los candidatos al Congreso que se eligió ayer domingo, al igual que hasta ahora las de los candidatos a la presidencia, no queda duda de que el principal problema de Colombia sea la falta de entendimiento sobre lo que verdaderamente nos sucede.

Apartando a aquellos que ya sabemos buscan el poder para resolver sus asuntos personales, uno concluye que no hay claridad de país en la mayoría de quienes se sabe desean tener ese poder porque de verdad les nace luchar por Colombia.

¿Qué tenemos aquí? Un rico, hermoso y diverso territorio, ubicado además estratégicamente, y un pueblo también diverso que en su inmensa mayoría es bueno, inteligente y emprendedor. Es decir, tenemos todos los elementos para ser una gran nación, o al menos una nación que eso ya sería mucho. Pero esos elementos están desperdigados y desaprovechados, deambulan a la deriva desde hace más de 200 años esperando algo que los teja, que los encauce, que los impulse por un camino común, por un solo propósito. Algo, alguien, que los convierta en nación.

Ese es el gran misterio cuya claridad tantos buscan pero que no encuentran porque no puede o no quieren ver, o porque mediante violencias y engaños ha sido oscurecido por quienes no les interesa aclararlo. En el caos, en la confusión de caminos y de fines, en la proliferación de pequeños propósitos, muchos encuentran la manera de aprovecharse y de seguir pescando en río revuelto.

Uno escuchaba a los candidatos al Congreso, y sí, varios honestos, varios muy bien intencionados que sin duda hubieran hecho o harán mucho bien, pero eso no es suficiente, solos son débiles, en especial con el contrapeso de sus colegas corruptos o incapaces. Uno los veía proponiendo cositas, buenas sí, pero cositas; un pedacito del oro y un pedacito del moro. ¿Cuál proponía o propone un país? Ninguno, ya sea porque solo no lo puede hacer y mal haría en proponerlo, o porque no lo tiene claro o no le interesa. Además, seguramente tampoco lo comprenderíamos, pues el problema no es solo de los dirigentes sino también de pueblo, de un pueblo cómodo o necesitado o acorralado o desentendido.

¿Y cuál puede ser ese aglutinante que reúna todas esas buenas intenciones, que les dé forma e integre en una sola, y que las potencie para que sean efectivas? Hace tiempos en el mundo inventaron el mecanismo: los partidos políticos. Es la única manera, y en Colombia no los tenemos, desde hace mucho clamamos por ellos y nada. Por el contrario, si alguna vez los tuvimos cada vez se desmoronan más o surgen grupitos desechables, urdidos para una o dos elecciones.

Agencias de avales, de puestos, y, a veces, de buenas propuestas, de buenas propuestas aisladas, de promesas y logros útiles pero chiquitos. Son como plazas de pueblo: le tengo para la dama, para el caballero, para el niño, lleve, vote… Y eso parecían las campañas: vitrinas de cacharrería, aquí la gasolina, aquí el pase gratuito, ¡hasta 15 minutos de siesta!

A uno si le da pesar, mucho pesar, que teniéndolo todo seamos incapaces de aprovecharlo. Tenemos pueblo, tenemos líderes, pero nos falta ver más allá de nuestras narices, de unas elecciones, de un cuatrienio. Nos falta entender que esta cosa que llamamos Colombia son miles de diminutas perlas esperando que alguien las ensarte en un collar. Y me perdonan si digo "esta cosa", porque por ahora somos una cosa sin sentido, sin un nombre determinado, es "esta cosa" amontonada, aglomerada, sujeta entre unas fronteras, esta cosa pese a la bandera, al himno, al escudo y a la repetitiva y épica palabra patria.

Pero es que ni hay algún partido que al menos maneje un tema integralmente, algún tema de manera sólida y profunda para siquiera tomar alguna vertiente que al juntarla con otras arme un proyecto de país: la educación, la justicia, el empleo... ¿Cuál es el partido de la educación? ¿Cuál el de la justicia? ¿Cuál el de la defensa de los niños? Ni eso. Partidos de bazar. Bueno, sigue el reto.

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