Corrupción: el gran obstáculo hacia el desarrollo

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Escrito por:

Ignacio Pareja Amador

Ignacio Pareja Amador

Columna: Reflector Mundial

e-mail: reflectormundial@yahoo.com.mx

Twitter: @Nacho_Amador 

La corrupción es una situación que afecta a todos los países del mundo sin excepciones. Se presenta en distintos niveles y es ejercida en general por todos los integrantes del Estado: sociedad, empresa y gobierno.

Sin embargo, con el boom de la democracia como la única forma de gobierno aceptable, los países se han preocupado por cuidar su imagen dotando de autonomía a las instituciones encargadas de regular la transparencia de los aparatos y organizaciones gubernamentales.

En este sentido, la corrupción en las organizaciones públicas se define como la "práctica consistente en la utilización de las funciones y medios de aquellas en provecho, económico o de otra índole, de sus gestores".

Gracias al último informe de la organización Transparencia Internacional sabemos que, con algunas excepciones, América Latina está reprobada de acuerdo con el Índice de Percepción de la Corrupción 2010, donde sólo Chile (7,2), Uruguay (6,9) y Costa Rica (5.3) cuentan con una calificación aceptable, mientras que países como México, Guatemala, Nicaragua, Honduras, Ecuador, Argentina y Colombia están reprobados. Otros como Haití, Paraguay y Venezuela se situaron en los últimos lugares de la evaluación.

Entonces ¿cómo se ejerce la corrupción? existe una larga lista de actividades que pueden considerarse como una desviación a la conducta correcta de los actores de un Estado, podemos hablar de licitaciones carentes de transparencia, tráfico de influencias, compra de votos o credenciales de elector, programas sociales fantasmas, legislación a favor de los intereses empresariales sobre los de la colectividad, inflar presupuestos para obra pública, brindar concesiones y licencias para ejercer alguna actividad empresarial a parientes o amigos negándoselas a la colectividad, tener vínculos con algún grupo delictivo, fabricar pruebas en una investigación penal, etc., etc. En este tenor hay mucha leña de donde cortar.

Esperamos que este pequeño relato de malversación de recursos democráticos no se convierta en un manual para el corrupto inexperto, pues el objetivo de esta columna es mostrar algunos de los canales sobre los cuales hay que poner mayor atención, son estos ejemplos la dirección que deben tener los reflectores institucionales para cuidar el buen funcionamiento de un Estado.

Lo que es un hecho es que un país corrompido en la mayoría de sus instituciones está condenado al subdesarrollo, pues la corrupción trunca las ilusiones y aspiraciones de quienes trabajan todos los días con esfuerzo y dedicación; es el principal obstáculo para quienes creen en la meritocracia. Como me dijo alguna vez mi tutor intelectual: una sociedad funciona sólo si cualquier hombre o mujer que se esfuerza y trabaja alcanza en algún momento sus objetivos materiales.

El hecho de conocer el diagnóstico de nuestros países y de tener una idea de las prácticas que alteran y vician las instituciones estatales, nos brinda la oportunidad para convertirnos en los constructores de una sociedad distinta, donde valores y principios como la transparencia, la igualdad y la rendición de cuentas llenen los espacios vacíos que deja la legislación, así impediremos que la corrupción se ejerza sin castigo y pueda reproducirse en las generaciones futuras.

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