Golpe bajo a la inteligencia militar

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Escrito por:

Gustavo Hernández López

Gustavo Hernández López

Columna: Opinión

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El Gobierno Nacional se acaba de auto golpear en cabeza de nuestro Presidente Santos, sin quererlo o por el contrario queriendo hacerlo a sabiendas de lo que significa la inteligencia militar, por cuanto indiscutiblemente la única, la verdadera, la más respetable, la más seria, la más confiable y la más eficaz inteligencia que posee el Estado para defenderse de los enemigos internos y externos es aquella que tiene que ver con nuestro Ejército.

Definitivamente el famoso adagio que nos pone de presente de que la ignorancia es atrevida, se ha vislumbrado y apreciado con ocasión de este golpe bajo que se le ha dado a la inteligencia del glorioso Ejército Nacional. Todos opinan, políticos, empresarios, jerarcas de la iglesia, medios de comunicación, incluso la gente del común sobre un tema eminentemente técnico, especializado y específico. Consecuentemente para dar un concepto fundamentado en esa materia, es absolutamente necesario al menos saber para qué sirve, cuál es su función y cuál es la razón de ser de la inteligencia de las inteligencias.

La inteligencia en forma general es saber escoger la mejor alternativa para resolver un asunto, no importa el tema que sea. Es la capacidad de asimilar, elaborar y entender la información con miras a utilizarla en la forma más adecuada. Hay una inteligencia potencial en cada persona.

Existe la inteligencia intrapersonal para comprender más acertadamente las personas. La interpersonal para conocer sus intenciones y deseos. La lingüística se relaciona con la facilidad y comprensión de la lectura, la escritura y la conversación. La musical que ayuda a crear y analizar la música. La inteligencia corporal ligada con la coordinación, equilibrio y habilidad del cuerpo, en fin aparecen y se tienen en cuenta múltiples clases de inteligencia.

Más la inteligencia militar es aquella, que partiendo de una información, de un conocimiento concreto, de un análisis concienzudo y profundo, da las recomendaciones a cada uno de los niveles de mando, con el objeto de que las operaciones cubiertas y encubiertas produzcan resultados positivos. De ella depende esencialmente el triunfo o la derrota operacional de los Ejércitos. Su potencial, su oportunidad y su conocimiento permiten el acierto en las estrategias de los Estados y de la Sociedad.

Pero por eso mismo no es inteligente decir cosas o peor aún pontificar sin tener conocimiento de causa. Por lo menos no son actitudes responsables, mesuradas y sensatas. Aquí cabe la sentencia consustancial con la inteligencia que reza e indica "Que no se puede decir todo lo que se piensa sino pensar todo lo que se dice".

La historia nos señala y muestra que desde Moisés, Patriarca del pueblo hebreo, existía la inteligencia quizás sin saberlo, pero cuando el mandó a 12 personas a conocer el medio ambiente de la tierra de Canaán, para obtener información sobre ellos, estaba haciendo espionaje, pues se cumplió con una labor normal de ese tipo.

Desde esos tiempos inmemoriales a esta época el progreso en esas actividades ha sido enorme, toda vez que ahora se cuenta con todos los medios electrónicos, de informática, de alta criptografía, de medios de comunicación inteligente, en suma con todo lo que la alta tecnología ofrece, con el ánimo de que se pueda alcanzar los objetivos de la inteligencia estratégica.

La capacidad, entrega, profesionalismo, dedicación y eficiencia manifiesta de la inteligencia del Ejército, se materializó en la operación Jaque, reconocida en el mundo como aquella que es modelo en su fina concepción, extraordinario planeamiento, perfecta conducción e impecable ejecución. No ha habido en la historia mundial de las operaciones militares un éxito de tanta repercusión y registro internacional. De ahí que nuestra inteligencia militar tenga tanto prestigio y respeto no solo en la órbita latinoamericana sino entre los países desarrollados del viejo continente y en los mismos Estados Unidos.

En cuarenta y dos años de labores docentes es en Colombia la Escuela de Inteligencia del Ejército, la única Institución universitaria, especializada en el campo de la seguridad interna y externa. Se considera como una de las mejores del continente y por esa razón sus cursos son adelantados por alumnos de Chile, Brasil, México, Ecuador, Perú, Panamá y Venezuela.

No podemos olvidar de que la Institución por fuerza de la misma Carta Magna, encargada o con responsabilidad de la integridad territorial, la soberanía de la nación y que vela y defiende el Estado de Derecho y las instituciones estatales es el Ejército, es decir la defensa de Colombia desde el punto de vista estratégico corre a cargo o se encuentra en manos de nuestras Fuerzas Militares y a la cabeza de ellas está el Ejército Nacional.

Esta inteligencia castrense, la cual trabaja callada, anónimamente, con mística y amor por la Patria, es la que ha salvado muchas vidas, gracias a su oportuno accionar, anticipándose a las acciones terroristas. Permanentemente dentro de su misión no hace otra cosa que proteger los derechos de los colombianos.

Su competencia y experiencia es la que ha permitido penetrar en las organizaciones terroristas y criminales y de ese modo contrarrestar, neutralizar y evitar un sin número de atentados contra la población civil, de ataques contra los pueblos, voladuras de puentes y oleoductos. Su empleo nos garantiza y nos proporciona el bienestar, la tranquilidad y la seguridad a los colombianos.

No cabe la menor duda de que se impactó el corazón institucional de la fuerza. Quedó maltrecha, herida y se ha resquebrajado su voluntad de lucha. Ningún combate con el adversario ha producido tanto daño, pesar y desmoralización. Pierde Colombia y gana sin siquiera una escaramuza la subversión. Es doloroso pero esa es la verdad.

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