Intromisión islámica en el viejo continente

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Escrito por:

Gustavo Hernández López

Gustavo Hernández López

Columna: Opinión

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Uno de los problemas más serios y complejos que afronta Europa, tiene que ver con la población inmigrante de origen islámico, que ha arribado a sus territorios. Allí se han asentado en sus principales ciudades y las últimas generaciones nacieron, crecieron, se desarrollaron y se educaron en cada uno de los países que habitan.

Pero la gran mayoría lejos de integrarse a la vida normal en Inglaterra y Francia donde más se aprecia este fenómeno, por el contrario a pesar de que son naturales británicos y franceses y han recibido todos los beneficios educativos, de asistencia y de inclusión social, se sienten cada día más árabes e islámicos. Lo peor del caso es que los odian, los rechazan y no hacen sino despotricar de los conciudadanos franceses e ingleses.

Lo anterior quiere decir que los europeos han perdido su tiempo en convencer a sus nuevos ciudadanos de que su mundo de civilización es único, el mejor y aquel que genera e irradia felicidad. Lamentablemente para ellos ha sido un verdadero boomerang. Les han proporcionado todo, lo mismo que a los galos y británicos, incluso dentro del Estado benefactor, cuyo fracaso ha sido inocultable y que en buena parte al aumentar la población de inmigrantes con su cobertura, contribuyó a su fracaso.

A propósito de este tema el Vaticano por conducto del Cardenal Peter Tuckson de origen Ghanés, puso el dedo en la llaga, haciendo ver lo que está sucediendo con el catolicismo, por cuanto los musulmanes en Francia avasallaron, tomaron la delantera y se presenta por ejemplo en el sur francés, algo inimaginable. Hoy por hoy hay más mezquitas y minaretes, que templos o iglesias católicas. El 30% de los jóvenes menores de 30 años que viven en esa zona son mahometanos. En Niza, Marsella y París el porcentaje aumenta, pues sobrepasa el 45%.

En el 2027, las cifras estadísticas son espeluznantes, dado que uno de cada cinco franceses, será musulmán y en solo 39 años Francia se considerará como si fuese una República Islámica. Entre los franceses la tasa de natalidad es del 1.8 y la de las familias maronitas es del 8.1. En Holanda en 15 años la mayoría serán musulmanes. El 50% de los nacidos son islámicos. En Inglaterra existen 1000 mezquitas. En Bélgica el 25% de su población es musulmana.

Mientras en los Estados Unidos de los 270 millones el 2.1% son musulmanes, esto es 6 millones, en Rusia suman más de 20 millones, o sea el 14% de su población que supera los 146 millones. Pero en los países del Este europeo si se nota la relación en forma sorprendentemente mayoritaria, verbigracia en Bosnia de 3.800.000 habitantes el 41% son islámicos. En Albania el 70% es mahometano, son 2.355.000, de tal suerte que allí ya están dominando.

En la misma Alemania, pese a que no son muchos, tienen cierta influencia, no sobrepasan los 2 millones, los necesitaron para la naciente industria después de la Segunda Guerra Mundial. Llegaron principalmente turcos. Han constituido su mano de obra.

Lo más grave y que no tiene una razonable explicación, es que son un sin número de franceses, ingleses y también en una minoría de americanos, los que han sido conversos. Esta situación preocupa a la iglesia católica, a los sectores políticos y a la sociedad. Además son los extremadamente fanáticos, para demostrar su compromiso con la nueva fe. Consecuentemente quieren morir en la guerra, porque de esa manera van al cielo según sus creencias, las cuales sí son cerradas, comprometidas y firmes.

Está sucediendo lo que en un momento dado predijo el extinto dictador Gadaffi: "Alá garantizará la victoria islámica sin terroristas". En Francia desafían y amenazan a los gobiernos de turno. No obstante estar prohibido por ley el velo desde el 2011, las mujeres musulmanas lo resaltan. En Parisbarrios enteros totalmente en manos islámicas no permiten el paso ni siquiera por equivocación, de algún francés o extranjero que pise esas áreas. Corren tal riesgo que son vedadas para ellos esas calles.

Europa tiene unos karmas que aún les pesa y atormenta por un lado el exterminio de los judíos, más de 6 millones, es decir pulverizaron una cultura de riqueza intelectual. Unos fueron activos y otros pasivos pero todos pusieron su grano de arena en esta extinción. Pero para la izquierda y los comunistas no hubo tal holocausto, toda vez que no se puede ofender al pueblo islámico y hay que apoyar a Irán contra Israel. De la misma manera hay que olvidar los campos de concentración. Algo parecido ocurre entre nosotros para que la memoria nos sea infiel y no recordemos las alambradas de las farc con sus secuestrados.

Por el otro lado su salvaje colonización de los pueblos orientales árabes y africanos, se la están recordando todos los días sus inmigrantes. Llegaron porque ellos mismos les dijeron que allí encontraban la civilización y el progreso. Por sus pecados de colonizadores con estos últimos han sido en exceso tolerantes, cosa que no sucedió con los judíos y están sufriendo las consecuencias.

Increíble pero cierto, ahora Europa tiene su enemigo a la vuelta de su casa. Están durmiendo con él. Su guerra es interna. Su malestar lo perciben a diario. Crece la audiencia como decía nuestro escritor Zalamea y el peligro es inminente.

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