Marta Traba en la cultura colombiana

Columnas de Opinión
Tamaño Letra
  • Font Size

Escrito por:

José Vanegas Mejía

José Vanegas Mejía

Columna: Acotaciones de los Viernes

e-mail: [email protected]

Marta Traba fue una crítica de arte argentina que estuvo vinculada a la cultura colombiana durante varias décadas. Su nombre completo era Marta Traba Taín. Hija de padres gallegos inmigrantes, nació el 25 de enero de 1930; mañana cumpliría 84 años de vida.

Obtuvo título en filosofía y letras en la Universidad Nacional de Buenos Aires. Desde muy joven se fue a Europa. Estudió historia del arte en la Sorbona de París. Se destacaba en ella su capacidad de trabajo. En 1952, en París, escribió su primer libro de poemas: 'Historia natural de la alegría'. En 1954 llegó a Bogotá, casada con el periodista colombiano Alberto Zalamea. Participó con el poeta modernista Jorge Gaitán Durán en la revista Mito. Realizó el programa 'Historia del arte' en la televisión colombiana al mismo tiempo que desarrollaba una cátedra con el mismo nombre en la Universidad Nacional. Precisamente en este claustro creó el Museo de Arte Moderno de Bogotá. También ofrecía sus clases de arte en la Universidad de los Andes. Su actividad incansable le permitía escribir sobre crítica en diversos diarios de Bogotá. Marta Traba era aguda y demoledora en contra de lo que consideraba "estado claustrofóbico" del arte colombiano.

Marta Traba, que pontificaba en cuestiones de arte y literatura, se dio el lujo de descalificar estilos con su criterio muy personal de que para incursionar en una selva y abrir senderos en ella era necesario llevarse por delante lo que estorbase al progreso o civilización. De esa manera, condenó todo lo que significara paisajismo, primitivismo y aun muralismo, para privilegiar las tendencias que apenas hacían sus pinitos en las artes plásticas colombianas. La pintura de Alejandro Obregón y la de Fernando Botero encontraron en Marta Traba un apoyo total. Édgar Negret y Eduardo Ramírez Villamizar también contaron con su respaldo. Esa actitud discriminatoria de la intelectual argentina le creó un ambiente de oposición en vasto sector de la cultura. Pero nadie dudó jamás de sus conocimientos y mucho menos de su autoridad para sentar cátedra en universidades del mundo. A raíz de sus declaraciones sobre los atropellos del Ejército en la toma de la Universidad Nacional, en 1968, el presidente Carlos Lleras Restrepo la expulsó del país. Más tarde, en 1982, el gobierno de Belisario Betancur le otorgó la ciudadanía colombiana. Después de 1969 Marta Traba vivió en Montevideo, Caracas, San Juan, Washington, Princeton, Barcelona y París. En cada una de estas ciudades ejerció su actividad de toda la vida.

Al momento de su muerte Marta Traba estaba casada con el crítico literario uruguayo Ángel Rama. En un accidente aéreo cerca del aeropuerto de Barajas, Madrid, perdieron la vida ambos cuando se disponían a viajar a Colombia para asistir a un Encuentro de la Cultura Hispanoamericana en Bogotá. Esto ocurrió el 27 de noviembre de 1983, fecha luctuosa para la cultura de nuestro continente, pues también murieron allí los escritores Jorge Ibargüengoitia, de México; Manuel Scorza, de Perú y Ernesto Savater, de Uruguay.

Para acercarnos más a Marta Traba vale la pena destacar las palabras que sobre ella y su obra expresó Elena Poniatowska: "En 1966, conocida por todos como crítica y por algunos como autora de un bello libro de poemas, 'Historia natural de la alegría' (¡Qué bonito título!), se revela como novelista. En La Habana, un jurado compuesto por Alejo Carpentier, Manuel Rojas, Juan García Ponce y Mario Benedetti confiere a 'Las ceremonias del verano' el premio Casa de las Américas. Son años fructíferos, asoleados; Marta Traba publica en diversos países: México, Colombia, Puerto Rico, Venezuela". Una obra fundamental de Marta Traba es 'Dos décadas vulnerables del arte latinoamericano'.

Publicidad