Otra vez con el mismo cuento

Columnas de Opinión
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Escrito por:

Jorge García Fontalvo

Jorge García Fontalvo

Columna: Opinión

e-mail: jgarciaf007@hotmail.com

Llegó el 2014, y con su flamante presencia el mismo circo electoral de siempre. Otra vez, como cada 3 o 4 años, el pueblo maltratado de mi querida Colombia debe convivir con el esperpento de la corrupción política que intoxica el pensamiento de los ciudadanos.

No es solamente la contaminación visual y ambiental la que se desprende como enfermedad contagiosa aceleradamente en medio de las calles de nuestras ciudades, por causa del fraude electoral que se programa cada periodo. Sino que también, el poder discursivo vicioso de miles de corruptos se enfila inescrupulosamente en pos de nuestras mentes vulnerables, para sacar provecho ilimitado de los cargos públicos que aspiran alcanzar.

Y digo poder discursivo vicioso, porque es a través del uso de la palabra deshonesta como comúnmente se cohonesta el fraude malicioso en contra de las comunidades. Como se puede apreciar, volvemos a encontrar los mismos avisos fraudulentos (En la prensa escrita, radio y televisión) con que se ha engañado al pueblo colombiano durante más de 200 años.

Basura como: El cambio es posible; lo podemos lograr; si se puede; casas sin cuota inicial; empleo justo para todos; ciudad segura; educación pública y de calidad para los más pobres; por un trabajo más digno, son simplemente unos de los tantos lemas engañosos que usan los bandidos de cuello blanco para maltratar a los ciudadanos que esperan por fin la reivindicación de una sociedad que vive en medio del dolor.

Lo más triste de todo (Respetando como siempre el derecho a la libre expresión, a desarrollar un objeto social y lucrarse con este, así como a la libertad de prensa.), es que muchas de las agencias en las que los ciudadanos fundamentan la esperanza de la construcción de un mundo más justo, sirven los intereses oscuros de los bandidos que desangran el país y se enriquecen con el dolor de los demás.

No es un intento de ofensa en contra de la comunicación, quiero que quede muy claro. Porque para ser justos, observamos claramente como cada día miles y miles de comunicadores, en diferentes partes del país, denuncian las arbitrariedades e injusticias cometidas no solo por un estado corrupto, sino también por los criminales que emprenden su accionar maliciosa en contra de la comunidad.

No hablo de los hombres honestos y dignos que entregan su vida y trabajo para defender con justicia el bienestar de las personas, de seguro no podría ser así. Hablo de los seudo- profesionales que vendieron su alma, igual que muchos otros, a los tentáculos miserables de la corrupción. Es decir, de aquellos acomodados que camuflan los intereses oscuros de un candidato o partido del cual pretenden sacar provecho.

Y aunque muchos digan que esto no es cierto, es muy clara la forma en que algunos noticieros y periódicos direccionan las noticias para favorecer los intereses de sus protegidos.

Mientras no se retome la aplicabilidad de valores equivocadamente desechados por la sociedad, se fomenten las buenas prácticas morales y profesionales, o se dé franca prioridad al bienestar de los ciudadanos antes que al accionar de la política corrupta no se logrará moldear un mundo más justo.

Somos partes de la solución. Por ello es justo decir que el pueblo espera que todos y cada uno de nosotros, en el lugar en que nos encontremos, aportemos un grano de arena para que la sociedad en la que vivimos no fenezca por causa de los bandidos que acosan en épocas de elecciones, con el mismo cuento.

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