Año nuevo, vida cara

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Escrito por:

Tuto Santos Araújo

Tuto Santos Araújo

Columna: La Columna de Tuto

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Comenzó el 2014. Un año más de vida. Terminaron los villancicos, el detestable Papá Noel, los abrazos, los besos, las reuniones familiares, las parrandas eternas con los amigos. Esto nos deja el último mes del año. Tristezas y satisfacciones.

Ahora comienza el primer mes del año. Con dificultades y apremios.

¡Es que parrandear y compra regalos en Navidad y Año Nuevo, es costoso! Pero, se gasta con alegría. Ahora viene el alza en la gasolina y de allí se dispara desde el guineo, el arroz, las carnes, el aceite, las frutas. Todo sube, sin darnos cuenta en qué momento. Para millones de colombianos a finales del mes y comienzos de febrero, el pago a las tarjetas de crédito, son el calvario, fiel ejemplo de formas de esclavitud moderna.

En este 2014, elegimos presidente y congresistas. El debate político, se polariza entre dos derechas, algo no visto en América Latina. Dos opciones de derecha, donde triunfa el modelo económico neoliberal, que se implantó bajo del gobierno de Gaviria Trujillo, en el que se prima al gran capital, a las transnacionales, en dónde lo público pasó a manos privadas y vemos cómo el chorreo económico llega a unas pocas familias.

Desde hace 20 años, el agro en crisis, la salud en crisis, el salario del trabajador se empobrece más; pagamos la gasolina más cara del continente siendo productores. Los paperos y lecheros viviendo a pérdidas. Los servicios públicos cobran caro y pésimos, como Electricaribe y Metroagua, para mencionar solo dos ejemplos acá en lo local. Asimismo, se disparó el empleo informal, ese que el Dane, o no ve o incluye como empleo formal.

Esperemos que el 2014, las grandes multinacionales no hagan los que se les da la gana, como las mineras. El caso Drummond, es detestable, se hacen los de la vista gorda y nuestras hermosas playas, cada día, contaminándose más.

Pero así como millones de colombianos vivimos entre la incertidumbre y la ola de violencia, existe este año un certero acuerdo para lograr la paz. Esa paz que de verdad añoramos millones de colombianos. Un conflicto armado largo, innecesario, que ha dejado estelas de muertos. Por ello todos los colombianos de bien, debemos apostar y rogar para que el Presidente siga adelante con las negociaciones.

Estoy seguro que el 2014, será el año de la paz.

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