Santa Marta ha tocado fondo

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Escrito por:

César Serpa Vega

César Serpa Vega

Columna: Opinión

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Toda crisis genera una oportunidad de cambio, dice el dicho popular. Nuestra Santa Marta, la de 488 años cumplidos, la de los paisajes naturales, paradisíacos y exóticos, la ciudad del importante legado histórico y cultural, desafortunadamente hoy se encuentra sumida en una grave crisis político-institucional la cual es consecuencia de una desconexión histórica entre los intereses ciudadanos y los intereses del poder representativo.

En esta ocasión nos referiremos al preocupante cortocircuito que acaba de presentarse entre la Alcaldía y la Contraloría distritales, cuyo choque desembocó en una posible suspensión del Alcalde por presuntas faltas de tipo fiscal y penal; esto a su vez produce incertidumbre y pánico colectivo, ya que en la práctica hasta que no se aclare la situación, nos encontramos en una especie de limbo institucional.

Aunque se trate aparentemente de un normal procedimiento oficial en donde un ente de control asume y ejecuta su función constitucional, resulta que al parecer este preocupante episodio tiene un trasfondo político ya que es de conocimiento público la enemistad personal entre el Alcalde investigado y el Contralor investigador; si no fuese por ese "pequeño" detalle, dicho proceso no sería objeto de tantas especulaciones, complots y versiones encontradas.

Aparte de los problemas jurídicos y políticos de nuestros gobernantes, seguramente lo que muchos samarios del común deseamos es que se resuelva rápidamente este enredo que inevitablemente retrasa y complica aún más nuestra difícil realidad actual; sin embargo a pesar de lo preocupante de ésta crisis, al mismo tiempo podrían generarse alternativas de solución que al fin involucren y tengan en cuenta a todos los habitantes de esta hermosa pero golpeada ciudad.

Es el momento propicio para impulsar los objetivos, ideales, sueños y proyectos comunes que históricamente siempre han sido embolatados por la burocracia y la politiquería tradicional. A los samarios se nos acaba de presentar por medio de esta crisis un reto y una oportunidad histórica para incidir de una forma más directa en nuestro destino.

La incertidumbre política actual por cuenta del desconocimiento colectivo sobre la situación legal del Alcalde, nos debe impulsar a actuar para hacer valer nuestros derechos y deberes ciudadanos. Casos deprimentes y preocupantes como la complicada interlocución entre la Alcaldía y el Concejo distritales, no pueden ser excusas ó motivos para que la ciudad siga paralizándose, retrasándose ó perjudicándose. Es momento para que la ciudadanía presione y exija el cumplimiento y la materialización del plan de desarrollo elegido por voto popular.

Si desafortunadamente los problemas personales o jurídicos del Alcalde o de los Concejales entorpecen el mandato legal y legítimo otorgado por el pueblo, la ciudadanía tiene que manifestarse, reunirse y organizarse para proponer soluciones.

Tenemos que demostrar que nos duele la ciudad y que podemos aportar ideas que nos permitan salir del atolladero. Es hora de que entre todos busquemos los medios y los espacios para convocar a todas las llamadas "fuerzas vivas" (comerciantes, empresarios, activistas, líderes comunitarios, estudiantes y trabajadores de todas las edades, familias, ciudadanos en general, etc.), para que por medio de un panel moderador de expertos académicos -sin intereses politique-ros-, ilustren y aterricen las propuestas que surjan de éste ejercicio participativo y democrático.

Los mecanismos de participación ciudadana de forma directa están autorizados por la Constitución Nacional como complementarios al sistema representativo actual. Ante situaciones de crisis y mientras se designan funcionarios encargados -si se da el caso-, los ciudadanos deberíamos reunirnos de forma organizada para proponer soluciones.

Santa Marta desafortunadamente ha tocado fondo ya que estamos viviendo una crisis política por cuenta de los choques institucionales que perjudican mucho a la ciudad. Ésta es la coyuntura perfecta para ponernos de acuerdo entre todos y definir prioridades que sean viables y cumplibles, es la oportunidad para que la ciudadanía redefina y retome proyectos como por ejemplo: 1. El sistema de transporte integral que la ciudad necesita hace rato, 2. Definir la vocación económica de la ciudad entre turismo o carbón, 3. La recuperación del esquivo Polideportivo y la Villa Olímpica que lo rodea (No sólo por los Juegos Bolivarianos del 2017, sino para recuperar los escenarios que hoy ya existen aunque en ruinas), 4. La reactivación del proyecto de zona franca turística de Pozos Colorados, para que tengamos un nuevo polo de desarrollo planificado de tipo residencial, comercial y turístico de clase mundial, 5. La implementación de cátedras permanentes de urbanidad, civismo, cultura ciudadana y bilingüismo, para que recuperemos esa fama de buenos anfitriones que alguna vez tuvimos a nivel nacional.

No perdamos la esperanza. ¡Feliz 2014!

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