Gustavo Petro: ¡la caída!

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Escrito por:

Halinisky Sanchez Menéses

Halinisky Sanchez Menéses

Columna: Opinión

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En el mes de octubre de 2011, fe elegido el Doctor Gustavo Petro como Alcalde de Bogotá, un ítem en la democracia colombiana, como quiera que se eligiera al primer exguerrillero colombiano en el segundo cargo más importante del País.

Petro se posesionó como alcalde del distrito prometiendo una Bogotá moderna, segura, incluyen y tolerante con las minorías.

Sin duda el gobierno de Petro no sería fácil máxime cuando la democracia colombiana es una democracia cooptada por unas elites económicas que han impendido la realización de las tareas históricas necesarias para el desarrollo del país a la vez que han perpetuado la violencia política, el extermino, la corrupción y la injusticia, Petro se erigía como un soldado de la izquierda para revertir esta situación histórica en Bogotá.

Pero rápidamente los colombianos nos dimos cuenta que Petro gobernando no era tan bueno como para echar discursos, el gobierno de Petro se caracterizó por la improvisación, y problemas concretos de la capital comenzaron a verse gigantes frente un Alcalde paranoico e incapaz de dar soluciones definitivas y concretas a cuestiones como la movilidad, la seguridad, la prestación de los servicios públicos domiciliarios, el aprovechamiento del espacio público entre otros.

El país político se encuentra sorprendido con la decisión del Procurador Alejandro Ordoñez de destituir al Alcalde Petro e inhabilitarlo por 15 años para ejercer cargos públicos, ésta es una muerte política que resiente a los simpatizantes de la izquierda y que preocupa a los estudiosos de los derechos humanos por los casi que omnímodos poderes que tiene en el sistema jurídico colombiano una autoridad administrativa como lo es la Procuraduría General de la Nación.

¿Que el Procurador no falló en Derecho? ¿Qué el procurador le cobró a Petro sus posiciones ideológicas frente a temas como el aborto, el matrimonio entre personas del mismo sexo y la legalización de la droga? ¿Qué un servidor público elegido por el congreso como el Procurador no debiera tener poder sancionatorio contra un servidor público elegido mediante voto popular?

Todos estos cuestionamientos son válidos, pero irrelevantes, hay una realidad, Petro se cayó, y la constitución política es clara, el Procurador como jefe del ministerio público podrá investigar y sancionar disciplinariamente a cualquier servidor público sin importar si fue o no elegido mediante voto popular.

En realidad Petro, no se cae por político, sino por mal administrador, Petro resultó un extraordinario retorico, pero un pésimo gerente, su gobierno fue todo una improvisación, pues no fue capaz de armar ni siquiera un equipo de trabajo, desfilaron cualquier cantidad de funcionarios en su gabinete, no supo concertar con sus opositores en el Consejo de Bogotá el Plan de Ordenamiento Territorial, no fue capaz de crear una alianza pragmática con los concejales para modificar estructuralmente el impuesto de valorización que agobia a los bogotanos, no aceptaba las críticas, pues donde se le criticaba el veía mafias que querían destruir su "Progresista" modelo de ciudad, Pero ¿tenía Petro un modelo de ciudad?, no conto un plan jurídicamente viable y socialmente comprensible en el manejo de las basuras en la capital, este último pecado fue la causa en la que fundo el Procurador la sanción de destitución en su contra.

Ahora el alcalde podrá formular un recurso de reposición contra el fallo disciplinario que lo sanciono, el problema es que este recurso deberá resolverlo el mismo procurador, podrá también demandar la decisión ante el Consejo de Estado, demanda que será viable únicamente si se le vulneraron garantías del debido proceso en el juicio disciplinario, y también podrán acudir ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos, esta última alternativa podría durar años.

Es cierto que la sanción contra Petro no deja de ser polémica, tal vez desproporcionada, pero no podemos olvidar que el Procurador Alejandro Ordoñez ha sido el Procurador que más ha destituido funcionarios en época reciente, a casi 800 alcaldes y 23 gobernadores y, ante un país donde la corrupción es cultura, donde nunca pasa nada, es fundamental que exista un organismo de control que funcione, pues se imaginan ustedes como seria esto ¿si la Procuraduría no pudiera tocar a los servidores públicos elegidos mediante voto popular?

Cristo nos redima.

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