Un faro educativo en el Caribe

Columnas de Opinión
Tamaño Letra
  • Font Size

Escrito por:

Alvaro González Uribe

Alvaro González Uribe

Columna: El Taller de Aureliano

Web: http://eltallerdeaureliano.blogspot.com

Entre tantas maravillas que tiene Santa Marta, hay una que aún es poco conocida en el interior de Colombia al igual que por los turistas que visitan esta privilegiada región, e incluso, quién lo creyera, por muchos habitantes de la ciudad. Se trata de la Universidad del Magdalena, universidad pública, Alma Máter del Departamento, cuyas amplias, verdes y arborizadas instalaciones son ya de por sí un atractivo turístico más, sin contar con la fecunda labor que cumple para la ciudad, el Departamento, la región Caribe y Colombia.

Son sorprendentes los avances de esta Institución en los últimos años. Por eso los gobiernos tienen absoluta tranquilidad de que cualquier peso que reciba dicha Universidad es bien invertido, con eficiencia, eficacia y transparencia, en procura de mejorar y ampliar la educación superior pública, y de seguir siendo factor de desarrollo para un entorno con tantas necesidades.

La Universidad del Magdalena ofrece 29 programas de pregrado, incluyendo cuatro programas tecnológicos y uno técnico profesional. En posgrados cuenta con 15 programas de especialización, siete maestrías y cuatro doctorados.

Esta Universidad es la única institución de educación superior en el departamento del Magdalena con programas de pregrado acreditados por alta calidad: Ingeniería Pesquera, Ingeniería Agronómica, Economía, Antropología, Cine y Audiovisuales, Enfermería y Física. Además, ante el Consejo Nacional de Acreditación está hoy en trámite el proceso de acreditación institucional por alta calidad, con muy buenas y reales expectativas.

La cobertura estudiantil en los últimos años se ha incrementado notablemente, pues de 8.414 estudiantes matriculados en programas de pregrado en el año 2006 se pasó a 22.161 en el 2013, es decir, un crecimiento del263%. En el nivel de posgrados Unimagdalena en el año 2006 contaba con 47 estudiantes, y en el 2013 superó los 400, para un crecimiento del 926 %.De esos alumnos, el 98 % pertenece a los estratos 1, 2 y 3, lo cual muestra la importancia de la Universidad para la movilidad social de la región.

Precisamente, el pasado 6 de diciembre se graduaron 987 estudiantes de diferentes facultades y en diversas modalidades y niveles, logro que cuantitativamente no es de por sí positivo sino fuera porque la calidad está presente.

En cuanto al profesorado, del año 2005 a hoy la Universidad pasó de 87 a 164 docentes de planta, con una titulación de maestría y doctorado del 78 %, y de 452 a 654 catedráticos.

La Institución cuenta con las certificaciones ISO 9001:2008 y NTCGP 1000:2009 de Icontec; con calificación A otorgada por Fitch Ratings Colombia S.A.; y el Certificado de Responsabilidad Social Empresarial concedido por la Corporación Fenalco Solidario, entre otros reconocimientos oficiales y privados referentes a sus procesos administrativos y a su calidad académica.

No es necesario escribir más datos y cifras para mostrar que la Universidad del Magdalena es una Institución calificada y seria, que pese a estar ubicada en una zona con difíciles condiciones de competitividad en varios órdenes, ha tenido avances sorprendentes en los últimos años. Pero hay más: las proyecciones auguran lo mejor porque sus directivas y toda la comunidad universitaria se han trazado ambiciosas metas en los planes institucionales.

Quizá en comparación con varias universidades del interior del país estas cifras no sean tan significativas, pero hay que tener en cuenta dos aspectos que le dan un mérito casi heroico: primero, las difíciles condiciones del entorno en las cuales esta Institución avanza, y, segundo, que han sido logros alcanzados en tan solo diez años.

Vale la pena pues destacar aquí esta otra faceta de Santa Marta y la región Caribe, pues no solo sus características distintivas para el país deben ser sus playas, la Sierra Nevada, y sus problemas de seguridad y corrupción. También hay una apuesta clara y decidida por la educación de calidad en una región que tanto la requiere. En una palabra, hay esperanzas.