¿Qué hacer?

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Escrito por:

Amilkar Acosta Medina

Amilkar Acosta Medina

Columna: Opinión

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Parodiando a Churchill, Mauricio Cárdenas afirma que "la intervención del Banco Central es la peor forma de estabilizar el precio del dólar, con excepción de todas las demás fórmulas conocidas".

Uno de los inamovibles del B de la R es precisamente su política monetaria de "inflación objetivo" y es a partir de ésta que a su juicio "se debe evaluar si una política de intervención cambiaria es coherente con el logro de las metas de inflación" y "si la política de intervención es consistente con el esquema operativo de una estrategia de inflación objetivo". Como bien lo dice el ex presidente de Asobancaria, César González, "la política monetaria colombiana tiene unos imperativos que el Emisor observa y cuida celosamente".

De allí la timidez de las intervenciones por parte de la Junta Directiva del Banco Emisor.

El contraste no puede ser mayor, cuando constatamos que el Banco Central del Perú ha venido haciendo intervenciones en el mercado cambiario sumamente agresivas: a julio pasado había acumulado reservas producto de la compra de divisas del orden de los US $4.553 millones, en contraposición a los US $1.600 millones que acumuló el B de la R para el mismo período.

En sólo una semana, la tercera del mes de julio, el Banco Central peruano compró US $494 millones, con el firme propósito de evitar que el Sol llegara a la tasa simbólica de 2.8 por dólar.

Mientras en Colombia para el 27 de julio la revaluación del peso bordeaba el 10%, la del Sol de Perú se situaba en el 2.28%. Lo propio podemos decir de Brasil, que ha comprado US $50.000 millones el último año y reajustó este lunes el impuesto sobre transacciones financieras del 2% al 4%, sólo entre el 13 y el 16 de septiembre compró US $1.000 millones diarios, cuya revaluación anualizada a septiembre de este año fue de 5.5% frente al 9.4% de Colombia.

Estamos de acuerdo con Cárdenas en que "el Banco de la República tiene más munición y la debe aprovechar" para atacar la revaluación galopante del peso. Por qué no explorar otros caminos como puede ser la emisión de papeles en dólares o decretar una mayor libertad de invertir en dólares como lo viene haciendo Perú. De otra parte, se deben contemplar medidas tendientes a limitar el endeudamiento externo privado.

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