Formula uno

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Escrito por:

Gustavo Hernández López

Gustavo Hernández López

Columna: Opinión

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Existen un sin número de carreras automovilísticas en el mundo, tales como Indycar e Indylight en los Estados Unidos y varias Formulas 2 y 3 en Europa, empero sigue siendo la Formula 1, iniciativa de la FIA (Federación Internacional de Automovilismo) la competencia de monoplazas más prestigiosa, más emocionante, más espectacular y más popular.

Cuando Juan Pablo Montoya, sin dudarlo nuestro mejor corredor en pistas que hemos tenido en toda la historia de nuestro automovilismo competitivo en carreras de largo aliento y corría en Formula 1, el país, sin excepción con todas sus clases sociales, estuvo en sus carreras pendiente de sus actuaciones.

Dada la facilidad hoy por hoy de ver las carreras por televisión, se empezó entre otras cosas a popularizar este deporte entre la gente y de esa forma el carpintero, el taxista, el talabartero, el peluquero, por mencionar algunos oficios, se interesaron por primera vez y aprendieron sobre el mismo y supieron de la existencia de las competiciones de automóviles.

Luego sus intervenciones en las carreras de la Nascar donde estuvo ocho años, tan solo despertaban atracción en aquellos que giran su vida alrededor de los carros en todo sentido y que por ende gozan y sienten la velocidad en sus arterias y en su mente.

En Colombia empezamos a ver carreras de circuito, especialmente en Bogotá con Antonio Izquierdo, Gustavo Piquero y otros aficionados al automovilismo y en carretera surgió el Ganzo Garzón.

La única nación suramericana con historia, conocimiento del tema y gran afición ha sido Argentina, por cuanto desde que se inició la Formula 1, sus pilotos no solo participaban sino que tenían figuraciones importantes. Igualmente es de relieve en Brasil y México, Repúblicas que tienen autódro-mos reconocidos: Interlagos en San Paulo y los hermanos Rodríguez respectivamente.

Ahí brilló el campeonísimo Juan Manuel Fangio cinco veces campeón Mundial y considerado por los expertos en la materia como el más completo corredor de todos los tiempos. El primer autódromo de América se construyó en Buenos Aires y allí se celebraron múltiples carreras, sobre todo cuando su ídolo Fangio ganaba en su terruño y allende de sus fronteras. El dio sus primeros pasos en la ruta, esto es en las pruebas de turismo en carretera y se disputaba estas carreras con los dos hermanos Gálvez y el cabezón Froilán González.

Este famoso piloto entre 1951 y 1954 tuvo todo el apoyo del gobierno peronista, no solo con el General Perón sino con Evita, quienes en pleno apogeo de su Régimen, en la época de las manifestaciones de sus descamisados, ayudaron y le dieron respaldo integral a ese famoso conductor de los monoplaza Alfa Romeo, Maserati, Mercedes Benz y Ferrari, escuderías que desde luego se cotizaron con los triunfos del Chueco, como afectuosamente lo denominaba el pueblo argentino.

La primera carrera de Fórmula Uno fue en Silverstone Inglaterra el 13 de Mayo de 1950. El ganador Giuseppe Farina de Italia y a la postre primer campeón de Formula1, se impuso en un Alfa Romeo. Actualmente se continúan realizando durante todo el año y en varias ciudades de distintos continentes, o sea en Asia, América, Europa y Oriente Medio. Las carreras son normalmente de 280 a 300 kilómetros y se hace en dos horas, recorriendo en cada circuito entre 49 y 80 vueltas.

Estas pruebas de velocidad, tienen lugar en autódromos, y circuitos callejeros como el de Mónaco, cuyo trazado se considera como el más complejo, por la cantidad y la dificultad de sus curvas, allí Montoya logró ser el primero en una oportunidad. La mayoría de las pistas han sido construidas para tal fin y algunas en carreteras abiertas adaptadas y con todas las protecciones y defensas para garantía y aval de los corredores.

Se alcanzan en esas máquinas tan veloces hasta 300 kilómetros por hora, cuentan para lograr esas altas performances, con una tecnología de punta, en cuanto a seguridad se refiere, particularmente en los motores, frenos y diseños aerodinámicos, que sirven para cortar el aire, mientras controlan el ascenso de velocidad.

Los fabricantes de estos vehículos, se han preocupado enormemente en blindar de la mejor manera a sus pilotos, por ello sus cabinas son en fibra de carbono que puede resistir choques de fuerza sorprendentemente fuertes. Al colisionar no dejan restos de fibra de carbono en la pista o circuito. Los amarres de las ruedas pueden soportar una fuerza de 6 toneladas.

No obstante lo anterior estos profesionales deportivos corren riesgos inherentes a la peligrosidad derivada de ir tan raudamente y de ahí que se hayan sucedido unos cuantos accidentes mortales.

Sus leyendas se plasman en algunos pilotos así: Cuatro pilotos han ganado 4 o más campeonatos mundiales. Ellos son el alemán Michael Shumacher con 7 títulos, el argentino Juan Manuel Fangio con 5, el Francés Alain Prost con 4 y el actual número uno Sebastián Vettel con cuatro. Tres veces ganadores Jackie Stewart, Jack Brabham, Airton Senna y Niki Lauda.

Entre los latinoamericanos también han sido campeones de esta justa: los brasileros Emerson Fittipaldi y Nelson Piquet y subcampeón el argentino Carlos Reutemann.

Definitivamente la Formula uno es lo más significativo en las pruebas de automovilismo. Se aprecian en ella las mayores emociones, las más sofisticadas habilidades al volante, con velocidades fuera de lo normal, es decir lo mejor de lo mejor en la adrenalina automovilística.

Tenemos varios pilotos jóvenes, por ejemplo Carlos Muñoz, Sebastián Saavedra, Gabby Chavez y Gustavo Yacamán, quienes han mostrado sus condiciones en sus categorías en los Estados Unidos y Oscar Tunjo el de menos años quien sobresale en Europa. Alguno de ellos puede llegar a estar en la Formula 1 y serán los que reemplazarán prontamente a Juan Pablo Montoya. Ojalá sea así.

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