Santa Marta también tiene su Machu Pichu

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Escrito por:

Arsada

Arsada

Columna: Opinión

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Pocos se atreven a creerlo pero es una triste y aterradora realidad. Resulta que cuando el Inca Pachacútec conquistó la zona en los Andes peruanos, ante la magnificencia y belleza de la misma ordenó la construcción allí de un complejo urbanístico que la posteridad reconocería como Machu Pichu.

A su muerte, por costumbre real inca, esta y todas sus propiedades con sus utilidades deberían destinarse de manera exclusiva al culto de la momia del difunto. Razón por la cual a sus sucesores, Tupac Yupanqui y Huaina Cápac, no debió causarles ni frio ni calor que aquello se mantuviera en el tiempo.

Luego tras la caída del reino en 1572 y la consolidación del régimen español la región pasó a ser presa de hacendados coloniales, quienes al parecer, al igual que el imperio, no le prestaron mayor atención tanto así que no construyeron poblado alguno y con ellos los catequizadores quienes tampoco se preocuparon por construir allí ningún templo. Ya en los tiempos republicanos la región era prácticamente ignorada. Pero no obstante lo anterior el área no fue totalmente deshabitada, documentos de 1657 y de 1782 hablan de ellaal parecer por la feracidad de sus tierras. Todo lleva a pensar que aún antes de 1572 la manigua inició su trabajo y le fue ganando terreno a las áreas urbanas de aquel hermoso y complejo arquitectónico y poco a poco la vegetación del bosque nuboso de los Andes fueron enterrándola, como queriéndola esconder a los ojos de unos barbaros que no supieron apreciarla en su momento y de otros que la hubiesen destruido convencidos que se trataba de una obra satánica a la que había que desaparecer para gloria de su dios. Tuvieron que pasar tres siglos para que se supiera nuevamente de Machu Pichu, pero seguramente menos de uno para que la manigua se lo tragara.

Pero a donde voy con todo este cuento de Machu Pichu, se preguntaran algunos lectores y qué tiene esto que ver con la ciudad. La relación es la siguiente: Algo extraordinariamente similar está sucediendo con la que fuera en otros tiempo nuestra flamante Alcaldía Mayor, otrora orgullo de la ciudad. Resulta que no sé exactamente en qué momento y porqué razones al salir la administración distrital de su antiguo edificio únicamente quedó funcionando allí el Honorable Concejo de la ciudad.

Construcción que al mirarse desprevenidamente se ve hasta bonita, muy pintada y muy maja. Pero si ponemos atención a las dos materas, la una en el balcón izquierdo y la otra en el balcón central y observamos más acuciosamente nos vamos a percatar que no se trata de matera alguna.

Simplemente es maleza de bosque tropical que ha crecido allí gracias, muy seguramente, a las aguas estancadas dejadas por las escasas lluvias caídas en la ciudad y el estiércol de palomas que les ha servido de abono.

Como van las cosas, en muy poco tiempo ese hermoso edificio que otrora fuera el centro administrativo más importante de la ciudad, que se llegó a conocer con el rimbombante nombre de Alcaldía Mayor de Santa Marta, se lo va a tragar la manigua, como cualquier Machu Pichu o Ciudad Perdida, sin que inexplicablemente los señores concejales, que allí sesionan, se percaten de ello.

¿Quién será el responsable de tanta incapacidad de gestión? Se trata de un detalle que dice claramente la calidad de concejales que tenemos, siquiera que no van a durar 20 años en el cargo porque como van las cosas les tocaría accesar al edificio subiendo por bejucos.

Ahora que no saquen la excusa que la administración del edificio no está a su cargo porque eso no haría si no dejarlos peor posicionados. Eso de Santa Marta ciudad dos veces santa, pareciera una tomadura de pelo del bardo Barreneche, personalmente creo que quiso decir Santa Marta ciudad dos veces boba, puesto que con todo y que suceden cosas como estas se sigue eligiendo a los mismos. Ya hasta la vergüenza la perdimos.

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