Santa Marta, lo merece todo

Columnas de Opinión
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Escrito por:

José Tovar Delgado

José Tovar Delgado

Columna: Opinión

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Cuando decimos los samarios de pura cepa: ‘Santa Marta, es el lugar que merece tenerlo todo’, lo decimos de corazón y con el alma, pues se nos llena el espíritu de gran satisfacción, no solo por saberlo y creerlo realmente, sino para trasmitirlo a las altas esferas para que nos pongan atención y nos traigan el progreso, invirtiendo en educación con buenos colegios y escuelas públicas e institutos técnicos que nos hacen mucha falta para darles capacitación a los muchachos que salen de su bachillerato desorientados y a tantos jóvenes que andan por las calles samarias en busca de un trabajo decente, honrado y con una buena remuneración.

Esta sería una forma de evitar que muchos se inclinen por el dinero fácil del narcotráfico y la guerrilla que tanto daño han hecho a nuestra ciudad y al país pues Santa Marta es la ciudad de Colombia, yo diría sin temor a equivocación, que prácticamente lo tiene todo para su progreso y para ubicarse como unas de las más desarrolladas en muchos aspectos.

Santa Marta, tiene el privilegio de estar situada en el Mar Caribe con el puerto más seguro y profundo de Colombia, con capacidad para que lleguen grandes buques de carga, con una gran Zona Franca y el tren para transportar hacia el interior del país toda la mercancía que llega del exterior. Además pueden llegar las grandes embarcaciones turísticas del mundo, que hoy en día muchas han cancelado sus visitas.

Estos turistas que llegan en las hermosas embarcaciones tienen muchas razones para encantarse con nuestra ciudad, con los sin número de paisajes, sus playas, la Sierra Nevada, el Parque Tayrona, San Pedro Alejandrino y sus comidas típicas, que son una verdadera delicia como: Las huevas de pescado únicas de nuestra región, el bollo limpio, el rico arroz de camarón, el arroz de chipi chipi, la Sierra frita, El Bonito y muchos más platos de la comida gourmet de Santa Marta que es una delicia al paladar.

Todo esto lo digo de corazón, pues, estoy recién desempacado de mi último viaje a mi ciudad hermosa, donde encontré a mis mejores amigos, por ser los compañeros de mi juventud y condiscípulos queridos que me prestaban los cuadernos para pasar los apuntes que dictaban en las clases los profesores del Gimnasio Santa Marta de propiedad del señor Manuel Gregorio Núñez, y del Liceo Caribe, de propiedad de los profesores Rafael Guerra y Arturo Vives Pereira. Este último fue años más tarde Secretario de Educación durante la Gobernación de mi padre Jacobo Tovar Daza. Además sé que esa generosidad para conmigo, la gente samaria la tiene con todos sus coterráneos, ya que son muy solidarios en las buenas y en las malas.

Quiero aprovechar este comentario, para agradecer con el alma a todos los amigos samarios por sus múltiples atenciones recibidas en mi último viaje a esa encantadora ciudad de Bastidas.

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