La Generación del 27 y Rafael Alberti

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Escrito por:

José Vanegas Mejía

José Vanegas Mejía

Columna: Acotaciones de los Viernes

e-mail: jose.vanegasmejia@yahoo.es

El poeta y dramaturgo español Rafael Alberti nació en el Puerto de Santa María, en Cádiz el 16 de diciembre de 1902. Pudo haber sido un gran pintor; sin embargo, prefirió el camino de las letras. Se trasladó a Madrid y en 1924 obtuvo el Premio Nacional de Literatura por el primer libro que publicó: 'Marinero en tierra', en el cual universaliza el mar.

En 1926 publicó 'La amante', relato poético de un viaje en automóvil. En 1927 apareció 'El alba del alhelí'. Estos tres poemas se inscriben perfectamente en el romancero español pero con clara tendencia vanguardista.

Un hecho que cambiaría la trayectoria poética de Alberti fue la celebración, en 1927, del tercer centenario de la muerte de Luis de Góngora, padre del culteranismo o gongorismo en el barroco español. El poeta Alberti, influido por Góngora, escribió 'Cal y canto' y 'Sobre los ángeles' en 1929. Esta última composición es considerada su obra maestra.

 El poeta gaditano, en medio de una crisis personal publicó 'Sermones y moradas' (1930) y se ubicó plenamente en el surrealismo. Por algo estaban en pleno auge André Breton, Salvador Dalí y Pablo Picasso, entre otros. Su talento artístico atravesó los predios del anarquismo para dejar a su paso la elegía 'Con los zapatos puestos tengo que morir' (1930).

Rafael Alberti militó en el partido comunista español; publicó una serie de libros que llamó 'El poeta en la calle', aparecida en 1938. Posteriormente, dentro del surrealismo, publicó 'El adefesio' (1944) y 'Noche de guerra en el Museo del Prado' (1956). A raíz de la derrota de la República en la Guerra Civil Española el poeta se exilió en Argentina hasta 1962.

Más tarde fijó su residencia en Roma y solo regresó a España en 1977, después de la muerte del dictador Francisco Franco, a quien combatió con sus versos en defensa de la libertad. Como ejemplo, la siguiente estrofa del poema 'Madrid, corazón de España': "Madrid: que nunca se diga, / nunca se publique o piense / que en el corazón de España / la sangre se volvió nieve".

En la obra en prosa 'La arboleda perdida' Alberti reseña su vida entre los años 1959 y 1987. Allí da a conocer episodios de su entrañable amistad con el poeta Federico García Lorca y la forma como mantenía correspondencia con otros autores de su época, entre ellos Vicente Huidobro.

Una obra que marcó definitivamente a Rafael Alberti fue su poema 'Marinero en tierra'. Eso se advierte en la nostalgia y la ironía que no puede eludir al componer 'Retorno de lo vivo lejano' (1952) y 'Baladas y canciones del Paraná' (1953).

Esas características también están presentes en 'Roma, peligro de caminantes' (1968). Estrictamente políticos son 'Coplas de Juan Panadero' (1949) y 'La primavera de los pueblos' (1968).

También compuso Alberti el poema erótico 'Canciones para Altair' (1989). Con la muerte de Rafael Alberti desapareció en cierta forma la tradición que España había impuesto con el culto al clasicismo y al barroco. En efecto, Alberti fue el continuador de la poesía culterana que había llevado a la cima Luis de Góngora.

Por eso parece existir un puente entre la poesía del barroco y la que más tarde cultivarían Alberti, García Lorca y otros autores congregados en lo que se conoce como Generación de 1927, que prácticamente se fusiona con la Generación de 1936, año del asesinato de García Lorca.

El 28 de octubre de 1999, a los noventa y siete años, falleció este ilustre poeta y dramaturgo español que en vida recibió numerosos reconocimientos, como el Premio Lenín de la Paz (1966) y el Premio Cervantes (1983).

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