Conformismo generalizado

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Escrito por:

Tatiana Dangond Aguancha

Tatiana Dangond Aguancha

Columna: El Faro

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Santa Marta se encuentra en un absoluto statu quo. Algunos volvemos siempre con la esperanza de encontrar cambios positivos en los espacios públicos y en las calles encharcadas de la ciudad, y para nuestro triste consuelo, las novedades solo las genera el sector privado con la creación de nuevos edificios, restaurantes o centros comerciales.

Es indignante que la capital del Magdalena, y una de la ciudades más concurridas por los turistas en Colombia, se encuentre sumida en la falta de ejecución de la Administración y permanezca sujeta al azar de las indecisiones de la Administración distrital. Pero no es menos triste el conformismo generalizado que se respira en Santa Marta.

Algunos ciudadanos padecen de resignación y prefieren quedarse de brazos cruzados, por una costumbre poco saludable de creer que nuestros líderes no están obligados social y constitucionalmente a cumplir a cabalidad con los proyectos propuestos durante su campaña.

La planeación en Santa Marta es nula, nuestras vías no están preparadas ni para una llovizna mínima, y muchas se encuentran en construcciones inconclusas que generan un tráfico que ni siquiera es controlado por el tránsito.

El Rodadero colapsa cada vez que aumenta la presencia de turistas, porque hasta el momento no se ha implementado un sistema de parqueaderos efectivo, y muchos se ven determinados a parquear en los espacios de uso público. ¿Dónde están los cambios que estábamos esperando con la nueva Administración? ¿Cuáles son los resultados concretos generados a partir de la actual gestión?

La ciudadanía desconoce por completo las respuestas de estos dos interrogantes. No obstante, lo más inquietante es que la sociedad aún desconoce cuáles son los mecanismos legales y constitucionales que tiene a la mano para ejercer ese control político e incluso social, que tanto urge en Santa Marta y en el Magdalena. Según una encuesta realizada en Bastidas por un grupo de estudiantes samarios, de 70 personas mayores de 18 años encuestadas, ninguna sabía que era la revocatoria de mandato, y solo tres habían presentado alguna vez en su vida un derecho de petición.

Es necesario que la ciudadanía conozca estos mecanismos y que aprenda que las principales decisiones están en sus manos. La ineficacia y la falta de ejecución, también son reprochables y para ellos existe una gama de mecanismos que se pueden implementar desde la sociedad. El conformismo no lleva a nada, y la voluntad de una sociedad genera los verdaderos cambios.

En el tintero: feliz de estar nuevamente en las páginas de El Informador y volver a mi columna semanal, ahora todos los sábados.

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