La política en su contexto real

Columnas de Opinión
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Escrito por:

Eder Ojeda Carranza

Eder Ojeda Carranza

Columna: Opinión

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A través de la historia, leemos y nos damos cuenta de que la cultura política tiene sus propias raíces y significados en cada sociedad de manera distinta, sin embargo esa costumbre en las diversas épocas jugó un papel fundamental para el desarrollo de las naciones en su libertad democrática.

Según Almond, (1980), la cultura política es la dimensión subjetiva del sistema político, por lo que debe consistir de una serie divisible de orientaciones hacia las diversas estructuras y aspectos del sistema político; ya que los miembros del sistema político tienen conocimiento de las diferentes partes y estructuras, manteniendo opiniones de ellas y las juzgan o evalúan basado en diversas normas. Sin embargo hay que afirmar que la cultura política tienen diversos conceptos por lo que la hacen dividida en opiniones distintas.

Por su parte, Platón, en la República argumenta en relación con lo que debe ser la cultura política, que los gobiernos varían a la par de las disposiciones de los hombres y que debe haber tanto de unos como de los otros, por lo que los estados no están fuera de la naturaleza humana que hay en ellos, ya que los que gobiernan son hombres, y a medida que estos cambian, sus acciones también, es decir que los viejos que gobiernan serán remplazados por jóvenes más adelante y cada quien hará su política diferente, propiciando una cultura en cada caso variada, un ejemplo de ello a nivel macro y micro, es como gobernó Álvaro Uribe Vélez con la seguridad democrática que hoy padece secuelas por los neoparamilitares incluidos en las bandas criminales que azotan a los ciudadanos menos protegidos por la fuerza pública, y como lo está realizando Juan Manuel Santos Calderón con las locomotoras y el TLC, que hoy muestra sus consecuencias en el sector del agro colombiano a nivel nacional en nuestro país mediante la prolongación de los paros. A diferencia de cómo implementó sus políticas en el Distrito Juan Pablo Díaz Granados y como lo está haciendo Carlos Caicedo en la capital del Magdalena.

Según Aristóteles, las variables culturales políticas tienen una relación con las variables de estratificación social por un lado y con otras de índole estructural y funcional, argumentando que la mejor forma posible de gobierno es la aristocracia democrática en una sociedad en la que predomine la clase media, es decir que la clase media de la sociedad es la que debe gobernar, debido a que esta cultura política es la única que se encuentra en capacidad de dirigir sin ambiciones un territorio, por lo que la clase rica siempre ha tenido todo y tendrá todo, razones por las que no se deja dominar, mientras que a los pobres les hace falta cosas de necesidad, y la clase media posee una cantidad mediana de todas las cosas buenas de la vida, siendo este grado de riqueza el más susceptible de avenirse a la razón, puesto que la clase media es la menos inclinada a rehuir o codiciar cargos, siendo ambas tendencias perjudiciales a los Estados.

Sin embargo, la critica marxista en conjunto con otros teóricos, argumentan que el cambio de actitudes obedece a cambios de orden estructural y económico, ya que la lógica de la causalidad funciona desde la estructura de clases hacia las actitudes, la estructura y el comportamiento político; debido a que las actitudes políticas tienen un componente necesariamente estructural por lo que posee poco poder explicativo. Los marxistas dejaron atrás este argumento, ya que descubrieron en el transcurso de las últimas décadas que la política y el Estado poseen cierta autonomía y que lo étnico, la nacionalidad y la religión no ceden tan fácilmente ante esfuerzos de resocialización.

Por su parte, algunos especialistas de la cultura contemporánea explican y centran su atención en la cultura política de las sociedades industriales avanzadas, el papel desempeñado por la cultura política en el desarrollo de las sociedades comunistas, y el papel de la cultura política, económica y religiosa en la modernización de los países asiáticos. Sin embargo desde la crítica de la teoría política, atribuyen un tinte determinista, ya que postulan que la socialización política genera actitudes políticas, las cuales a su vez, originan comportamientos políticos y fundamentan la estructura política.

Mientras que Rousseau, define la cultura política basado en los conceptos de moralidad, usos y opinión, considerándolos como las leyes más importantes que el derecho propiamente dicho. Tocqueville considera que las costumbres del pueblo pueden ser consideradas como una de las principales causas generales a las que puede atribuirse el mantenimiento en una república democrática.

Además de lo anterior, hay que decir que la teoría de la cultura política actualmente subsistente no es la serie de ideas centradas en la familia, la infancia y lo inconsciente, sino más bien una teoría que destaca las actitudes y expectativas cognoscitivas influidas por la estructura y el desempeño del sistema político y la economía.

No obstante, vale la pena advertir que en la región Caribe y en algunas de Europa no existe un único concepto de lo que debería ser la cultura política, ya que esta es cambiante en el tiempo, y dependerá de cada contexto en que se adopte; razón por la cual se invita a los políticos del Magdalena a que reflexionen sobre su actuar político en el departamento.

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