Aracataca, ¿Tendrá una tercera oportunidad sobre la tierra?

Columnas de Opinión
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Escrito por:

Orlando López Lozano

Orlando López Lozano

Columna: Así veo las cosas

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Por sus acontecimientos históricos, por haber sido escenario de truculentos sucesos, por destacarse como la cuna sobresaliente de graciosos personajes pintorescos y por haberse convertido, de la noche a la mañana, en una orgullosa madre de un Premio Nobel de la Literatura Universal, cuyas consecuencias positivas retumbaron allende los mares, coyuntura que, ni los jóvenes "emprendedores" de entonces, ni las agremiaciones sociales del pueblo, ni el alcalde a la sazón, aprovecharon tales circunstancias para darle un impulso económico, social o político al pueblo.

Solo estallidos de júbilos inanes, comentarios cursis de la obra del Nobel y pueriles repeticiones de memoria del texto glorioso de Cien años de Soledad, se suscitaron entonces, hasta que el entusiasmo tropical pasó y todo pasó. Aracataca retorno a su estado poético de pueblecito bucólico, envuelto en toallas blancas y babuchas para ir a bañarse en las cristalinas aguas de los "puertos" El Desvío, El Chorro o Macaraquilla, zambulléndose en ellas después de lanzarse desde lo alto de una peña blanca que parecía "un huevo prehistórico".

Mientras tanto ¿qué obras de positiva envergadura quedaron de la euforia justificada? Ni siquiera la construcción de una Biblioteca, sostén cultural de cualquier pueblo, se dio, la luz siguió igual, semejando cada bombilla un cocuyo cuya luz titilantemente amarilla trata de alumbrar las oscuras calles del pueblo y el agua, motivo fundamental de esta nota, siguió recogiéndose en baldes y tanques para bañarse con totumas en los patios de las casas y el resto para el consumo diario.

En la historia de las bonanzas económicas, políticas o culturales por las cuales han pasado algunos pueblos, se ha comprobado que si no se les utiliza bien, difícilmente volverá a repetirse otra semejante. Aracataca, con la del Nobel ha pasado por dos importantes oportunidades para colocarse en una mejor posición social, política y económica.

Recordemos que la primera fue la bonanza del banano que los cataqueros derrocharon en orgias de diferentes calibres, desde el "baile de la pluma" protagonizado por alcaldes corrompidos, en los diferentes bares de la "zona de tolerancia", hasta arribar a los oscuros fandangos alumbrados con billetes de bancos convertidos en teas de la insensatez humana. Pero un día cualquiera la ley de acción y reacción los sorprendió aletargados por el ron entre el tableteo asesino de fusiles y metralletas. Era el pago a su ceguera infrahumana.

Hoy el presidente de la República ha prometido a Macondo, inspirador de la Saga Novelística más grande de los últimos tiempos, convertir a Aracataca en un paraíso turístico del departamento del Magdalena.

En consecuencia es hora de que los "cataqueros" se vayan preparando concienzudamente en lo que tiene que ver con el arreglo general del pueblo.

Es sumamente insensato que los habitantes de este pueblo con virtudes especiales se sienten a esperar que los venezolanos le otorgue otro premio Rómulo Gallego a nuestro Nobel para que en esta ocasión no se lo regalen al partido comunista "MAS" por segunda vez, sino que lo escojan a él.

Empezando desde ya por una gestión pacífica ante los organismos pertinentes del Estado, Aracataca debe pugnar por la obtención de su necesario acueducto, toda vez que el estar rodeado de agua por todas partes le impone el ineludible derecho natural de poseer el mejor acueducto de la comarca.

Es hora de que los baños en los "puertos" El Desvío y El Chorro pasen a ser lo que en realidad deben ser: un baño de solaz esparcimiento, al lado de las folclóricas "caravanas" humanas, que con ollas a cuestas se dirigen a las riberas del río a realizar suculentos sancochos "trifásicos" en compañía de amigos y familiares.

¡Adelante pues habitantes de la cuna del escritor vivo más grande del mundo, no permitan que la abulia los conduzca a desperdiciar esta tercera oportunidad sobre la tierra!

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