¿Por fin se sabrá la verdad?

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Escrito por:

Cecilia Lopez Montaño

Cecilia Lopez Montaño

Columnista Invitada

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Colombia, un país con un régimen presidencialista que se ha fortalecido aún más en los últimos años, no tiene funcionarios con el nivel de autonomía que se ha querido presentar para salvar la imagen presidencial.

Los que hemos trabajado en el Ejecutivo con varios presidentes, cinco en mi caso personal, sabemos los límites que hay en las decisiones que se pueden tomar sin consultar.

Pero torcer procedimientos y cambiar la naturaleza de una función pública, es imposible hacerlo sin el aval de la máxima autoridad.

Si alguno se atreve y el Primer Mandatario no está de acuerdo, es él mismo quien se encarga de sacarlo inmediatamente, así sea ministro.

Debe recordarse que normalmente los ministros se han identificado como fusibles, es decir, los bajan apenas se requiere, y más, si han cometido una falta grave.

En el caso de las chuzadas en este país -que ya no se conmueve por nada- hasta ha salido una propaganda que parte de este supuesto.

Sólo en ciertos sectores realmente democráticos ha causado impacto pero para el resto parece un hecho de relativa importancia en donde unas personas, sin que nadie las mandara, tomaron la decisión de hacer espionaje.

Sí, es espionaje en su más clara concepción de la palabra. Ante esa situación, se requería que los encarcelados, todos de medio nivel en la burocracia, hablaran y jalaran la cuerda hasta donde debería llegar: hasta la máxima autoridad que dio la orden. Pasaba el tiempo, pasaba el tiempo y nada que salía la verdad.

Todo quedaba en medio de la bruma y ya se temía que, como pasa siempre, serían los menos importantes en la jerarquía los que pagarían el pato. Pero el pato resultó tan grande que por fin y, tenía que ser una mujer, empezó a salir la verdad.

"Según palabras del doctor Peñate, la información era requerida por el doctor Uribe." Así lo declaró ayer Martha Leal, ex subdirectora de operaciones del Das, en la Fiscalía. Agregó además "que el ex director del DAS, Andrés Peñate, le dio instrucciones para que buscara fuentes humanas en el Congreso y en la Corte para conocer las posiciones sobre el referendo reeleccionista, supuestamente por orden del ex presidente Álvaro Uribe."

Y agregó, según lo recoge la Revista Semana, que: "Esta información, según palabras del doctor Peñate, era requerida por el entonces presidente Álvaro Uribe y en varias ocasiones me requirió por los resultados que hasta la fecha que él se retiró del DAS no se habían logrado conseguir."

Es la declaración más valiosa que hasta ahora ha tenido la Fiscalía con consecuencias impredecibles. Sus declaraciones involucran no sólo hasta al ex presidente Uribe sino que aclaran esas extrañas reuniones en Palacio, dando detalles que producen escalofrío y que confirman la estrategia perversa del gobierno anterior para debilitar a sus opositores, y a todos los considerados enemigos como los jueces, incurriendo en uno de los episodios más penosos que pueden suceder en una administración.

Los falsos positivos, que no han llegado a su total claridad y responsabilidad, y las chuzadas del DAS serán los puntos negros que la Comunidad Internacional sancionará, no sólo políticamente sino judicialmente.

Este es el verdadero principio de una dolorosa estrategia con la que el actual Gobierno debe romper visiblemente. Nadie comprometido por acción u omisión en el espionaje debe tener vínculos con la nueva Administración. De no ser así se seguirá no sólo violentado a las personas, intimidándolas y persiguiéndolas, sino acabando con la democracia colombiana. Por el bien de toda Colombia, por su imagen internacional y por el nombre de la justicia, es absolutamente prioritario que este camino de la verdad no se enrede.

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