La intimidad como factor investigativo

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Escrito por:

Alfonso Lopez Carrascal

Alfonso Lopez Carrascal

Columna: Pedagogía Constitucional

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Uno de los problemas de la posguerra es dejar claro si el Estado tiene derecho a intervenir en la privacidad de los ciudadanos y hasta que punto se rompe el derecho fundamental a la intimidad. El art. 15 de nuestra Carta Política señala que todas las personas tienen derecho a su intimidad personal y familiar y a su buen nombre y el Estado debe respetarlos y hacerlos respetar.

De igual modo, tenemos derecho a conocer, actualizar y rectificar las informaciones que se hayan recogido sobre ellas en bancos de datos y en archivos de entidades públicas y privadas. Constituye, por tanto un derecho fundamental de primera generación de aplicación inmediata.

Esta norma constitucional está en consonancia con las leyes 1010 de 2006, Ley 1266 de 2008 y ley 1288 de 2009 y en Colombia en materia judicial y tributaria se le permite al Estado asomar la nariz, pero sin olvidar que debe existir orden judicial en los casos y con las formalidades de ley. El Estado no puede convertirse en el Gran Hermano para inmiscuirse en la vida privada de las personas.

Y traemos a colación la advertencia anterior, por cuanto debemos advertir el caso del ciudadano estadinense Edward Knowden, quien por contrato de servicios, realizaba labor de espionaje en favor de los Estados Unidos de América y se ha denunciado que Brasil y Colombia eran espiados en Suramérica.

Sin existir convenio o tratado alguno, mediante las interceptaciones cibernéticas ya que la era de los misiles y bombas de máximo poder explosivo han quedado atrás y la guerra es hoy de carácter cibernético. Recordemos como en meses anteriores Estados Unidos e Israel lanzaron virus contra las bases nucleares de los iraníes y por varios meses estas plantas dejaron de funcionar.

Estamos asistiendo a la guerra de los virus, y todo el que tenga un computador o un celular está expuesto al espionaje internacional. La NSA es el organismo norteamericano con ese fin, sin importar si el país espiado es amigo o no y lo peor es que estos países tercermundistas no cuentan con la tecnología para contrarrestar la fuga de información.

Una moraleja que se impone es que si el espía no le dice al mundo lo que estaba haciendo su país, seguramente hubiéramos seguido en la mayor ignorancia en nuestras peleas parroquiales de comadres políticas. Todavía recordamos con hondo pesar cuando el 19 de junio de 1953 los activistas norteamericanos de izquierda y por los cargos de un cuñado los esposos Rosemberg morían en la Silla eléctrica en la Cárcel de Sing Sing en Nueva York cuando el mundo de Occidente vivía el macartismo y el enemigo # 1 de Usa era todo aquel que fuese comunista y se le acusaba a los esposos por haberle dado información a Rusia y considerados como culpables.

Creemos que Knowden le ha hecho un favor al resto de países de Occidente y que pasaría si fuera llevado preso a Usa. Seguramente que le espera la suerte de los esposos Rosemberg. Vale la pena tener en cuenta los argumentos dados por el escritor español Fernando Rueda inspirador de la columna de hoy. Que dicen los hermanos colombianos.

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