La pista con la que el Alcalde nos empeliculó

Columnas de Opinión
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Escrito por:

Alejandro Arias Cañón

Alejandro Arias Cañón

Columna: Punto de Encuentro

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Cuando la Alcaldía de Santa Marta mediante comunicado de prensa informó que la decisión del Gobierno Nacional, de excluir a Santa Marta de la expansión aeroportuaria en la que estaban incluidas varias ciudades importantes del país, había quedado revaluada luego de la reunión sostenida en Bogotá entre el Alcalde Juan Pablo Díaz Granados Pinedo y representantes de los gremios de la ciudad con el Ministro de Transporte, Andrés Uriel Gallego, entre quienes se contaron los siguientes personajes de la ciudad el presidente de la Cámara de Comercio, Alfredo Díaz Granados; el presidente de la Asociación de Empresarios del Magdalena, José Miguel Berdugo; el gerente de la Sociedad Portuaria de Santa Marta, Mauricio Suárez, el gerente de Metroagua, Luis José Londoño, representantes de la Zona Franca, Elías George por el sector turístico y otros.

Todo lo anterior en reacción a la decisión del Gobierno Nacional de excluir al aeropuerto Simón Bolívar del paquete de aeropuertos a concesionar mediante la licitación concesión de las terminales aeroportuarias de nororiente aeropuertos Camilo Daza de Cúcuta, Palonegro de Bucaramanga, Yariguíes de Barrancabermeja, Alfonso López de Valledupar, Simón Bolívar de Santa Marta y Almirante Padilla de Riohacha; muchos samarios lamentablemente confirmábamos que el Alcalde, una vez más, nos volvía a meter en la espiral maldita del atraso.

Para el día 20 de agosto de 2009, fecha en la que el Alcalde salió a sacar pecho con sus amigos gremiales, por el presunto logro alcanzado ya se sabía que la tan ansiada concesión no incluía la pista ni ninguno de los componentes de los servicios de aeronavegación del Simón Bolívar. El Alcalde, como ya lo he demostrado en repetidas ocasiones, una vez más, por físico desconocimiento, enredaba a Santa Marta en otro mal negocio para la ciudad.

Para demostrar mis dichos señalaré la historia de esta concesión, así: para empezar los estudios y documentos previos, sobre los cuales se estructuró el pliego de licitación de la tan celebrada concesión del Alcalde, se ampararon en el documento Conpes 2727 de 1994 denominado Reordenamiento Institucional y Plan de Expansión del Sistema Aeroportuario Nacional cuya cláusula tercera precisó que el objeto del presente contrato, es el otorgamiento al concesionario de una concesión para que realice por su cuenta y riesgo, la administración, operación, explotación comercial, mantenimiento y modernización del área concesionada de los aeropuertos Camilo Daza de Cúcuta, Palonegro de Bucaramanga, Yarigüies de Barrancabermeja, Alfonso López Pumarejo de Valledupar, Simón Bolívar de Santa Marta y Almirante Padilla de Riohacha, bajo el control y vigilancia de Aerocivil.

Basados en las anteriores previsiones legales y contractuales, en el año 2003 el Gobierno Nacional, a través de Aerocivil, contrató el estudio diseño de un esquema óptimo para la vinculación privada en 13 aeropuertos colombianos. Estudio que fue realizado por la firma Booz Allen & Hamilton; con el que se evidenciaron las necesidad de entregar en concesión los aeropuertos de Bucaramanga, Cúcuta y Santa Marta como un único paquete. Pero posteriormente, la misma Aerocivil optó por incluir en el mismo paquete del proyecto a los aeropuertos de Barrancabermeja Riohacha y Valledupar, por la cercanía geográfica y estratégica, lo cual brindaría bondades operativas estratégicas junto con los aeropuertos de Cúcuta, Bucaramanga y Santa Marta.

En enero de 2009, la Aerocivil presentó, a efectos de conducir el posible escenario licitatorio, los estudios y documentos previos sobre los cuales se definieron las bases contractuales y condicionales de la concesión de las terminales aéreas; y con este documento quedó expresamente contemplado que dentro de dicha concesión no formarían parte del área concesionada, de ninguno de los aeropuertos, las plataformas, las calles de rodaje, las pistas, las torres de control, los edificios diferentes de la terminal de pasajeros que alberguen algún tipo de instrumento o equipo de ayuda a la navegación aérea y los cuarteles SEI y por lo tanto, el concesionario no desplegará obra o actividad alguna sobre tales áreas, salvo que ello sea indispensable para el cumplimiento de sus funciones en materia de seguridad aeroportuaria. Lo que a leguas mostraba que esta concesión no vinculaba, de manera alguna, ni ofrecía ninguna oportunidad de ampliación de la capacidad de los servicios aeronáuticos que nos pusieran a soñar con la verdadera internacionalización del aeropuerto Simón Bolívar, ya perdida hace 20 años.

Este mismo documento, posteriormente, fue revisado por la funcionaria de la Aerocivil Pilar Cardozo el día 27 de enero de 2010 y luego fue colgado en la página de contratación pública de esa entidad el día 28 de enero del mismo año a las 4:19 de la tarde, para ser más exactos. ¿Cuáles fueron, entonces, esas áreas concesionadas? Pues todas aquellas distintas a las plataformas, las calles de rodaje, las pistas, las torres de control, los edificios diferentes de la terminal de pasajeros que alberguen algún tipo de instrumento o equipo de ayuda a la navegación aérea y los cuarteles SEI y por lo tanto, el concesionario no desplegará obra o actividad alguna sobre tales áreas, salvo que ello sea indispensable para el cumplimiento de sus funciones en materia de seguridad aeroportuaria.

Cuando el Alcalde, Juan Pablo Diazgranados, anunció el 12 de febrero de 2010, como la más grande noticia, la ampliación del terminal de pasajeros del aeropuerto Simón Bolívar y mostró tal como su gran logro administrativo porque, según él, había sido entregado el aeropuerto Simón Bolívar en concesión y se tendría una inversión cercana a los 20 mil millones de pesos; ya se sabía que la pista no formaba parte del paquete concesionado. Lo peor es que él también lo sabía, así se evidencia en sus declaraciones, según el comunicado de prensa proferido desde su propio despacho, cuando afirmó que: en cuanto a la ampliación de la pista, el Alcalde distrital explicó que ´la decisión no ha sido tomada. La Aeronáutica Civil sigue conservando los derechos sobre la pista. Cuando se ejecuten estas obras, se garantizará a los pasajeros un terminal mejor adecuado y preparado para recibir vuelos internacionales y la llegada y salida de grandes aviones como el Airbus 320 que hoy llegan desde Miami hacia Barranquilla, por ejemplo´, dijo: Deleznable conducta, pues no obstante saber que la pista ya no formaba parte del paquete aún le seguía mintiendo a la prensa y a la ciudad prometiendo arribo de aviones internacionales cuando ya estaba sentenciado que, de la pista, lo único que había cierto era que otra vez, a los samarios, el Alcalde los había empeliculado.