La esperanza no es estrategia de desarrollo

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Escrito por:

Germán Vives Franco

Germán Vives Franco

Columna: Opinión

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La prestigiosísima revista The Economist dedicó un artículo a la Alianza del Pacifico, integrada por Méjico, Perú, Chile y Colombia.

Dicho artículo toca varias ideas que vale la pena resaltar. La primera es que América Latina se ha dividido en dos bloques, Mercosur y la Alianza del Pacifico.

La segunda es que ambos bloques surgen con la intención de implementar un "regionalismo abierto", el cual consiste en abrirse e integrarse al comercio mundial y simultáneamente profundizar y crecer los mercados regionales para efectos de generar ventajas a la hora de crear economías de escala.

La idea de regionalismo abierto, en el caso de Mercosur ha sido un absoluto fracaso que ha terminado siendo más un bloque ideológico antes que nada, que reúne a países que han tomado la senda del estatismo y el socialismo. Por su parte, la Alianza del Pacifico es vista como la némesis ideológica de Mercosur, agrupando países cuya fuerza de desarrollo es el mercado.

Advierte el artículo que las dificultades para la integración económica que pretende alcanzar la Alianza del Pacifico son grandes, y menciona la falta de una cadena regional de suministros, que no es fácil crear debido a las distancias. Esta es solo una, la verdad es que los obstáculos son muchos, aunque no todos son evidentes.

Termina el artículo rogando para que ésta no sea otra más de las tantas aventuras regionales que han caracterizado a América Latina en las últimas décadas en su largo y doloroso peregrinar hacia el desarrollo.

El objetivo de los TLC y de todas las alianzas comerciales regionales, como bien lo destaca el artículo, es permitir la creación de economías de escala, lo que permite que las economías sean competitivas en el tinglado global. La creación de economías de escala y la orientación exportadora, fue lo que permitió que los Tigres Asiáticos dieran el salto exponencial en sus economías. Obviamente, que no se puede subestimar el papel importantísimo jugado en esos países por los factores culturales y sociales.

Los Tigres Asiáticos definieron la visión e hicieron las inversiones para crear las economías de escala. El camino no ha sido exento de tropiezos, pero en el análisis último, ha sido una estrategia tremendamente exitosa y beneficiosa para sus sociedades.

A nosotros de poco nos sirve andar firmando TLC y alianzas por montones, si la infraestructura productiva del país tiene muchos cuellos de botella y deficiencias estructurales. En estas condiciones es difícil que Colombia se beneficie de estas iniciativas

Los TLC se han firmado como una estrategia para no depender de unos pocos mercados. No fueron pensados para hacer de Colombia un país exportador sino todo lo contrario. Tanto así, que las limitaciones a las que me referí antes, aunadas a la actual capacidad productiva instalada y al talento humano disponible, no aguantarían que aumente de forma importante la demanda por nuestros productos. Esto llevaría al caos y a un colapso porque los cuellos de botella serian inmanejables.

No solo es hacer inversiones en infraestructura, es también necesario hacer inversiones para incrementar nuestra capacidad productiva instalada y crear economías de escala. El país tiene que dar el salto, en donde sea recomendable, de la producción artesanal a la producción industrial y más allá.

Nuestra estrategia de desarrollo económico no tiene fundamentos sólidos ni es proactiva sino que se apalanca en la esperanza de que una vez firmados los TLC, los inversionistas extranjeros se acuerden de Colombia y sean ellos los que hagan las inversiones cuantiosas que se requieren para crear las economías de escala. La esperanza no es estrategia.

El ministro del ramo finalmente reconoció que posiblemente los beneficios de los TLC se verían solo en el mediano y largo plazo, como muchos en Colombia lo habíamos dicho.

Sin embargo, puede que tampoco lleguen en el mediano y largo plazo porque es que los beneficios no nos van a caer del cielo sino que hay que construirlos y trabajar por ellos.

No le veo norte a los últimos gobiernos en este tema. No hay una agenda de desarrollo bien concebida ni inversiones orientadas a crear las economías de escala que se necesitan y que son los cimientos del desarrollo económico y social. ¿Hasta cuándo tendremos que esperar?

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