Rasputín

Columnas de Opinión
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Escrito por:

Carlos Bustamante Barros

Carlos Bustamante Barros

Columna: Columna Caribeña

e-mail: [email protected]

La imagen de Rasputín se visualiza en las fotografías como la de un señor de aproximadamente cuarenta y ocho años de edad, piel blanca, barbado, de mirada fija y penetrante, cabellos lacios divididos por camino que se extienden a lo largo de su cuero cabelludo para terminar finalmente con su melena a la altura de los hombros, parecida a los hippies holgazanes visualizados en cualquier lugar que todos conocemos. 

Sin embargo existe en esa imagen fotográfica de Rasputín algo que no permite asimilarlo como una persona en quien confiar porque el gesto visualizado en los dedos de la mano con el pulgar escondido parece la un mago en trance para despojar a sus víctimas de sus pertenencias, su sonrisa tímida se asimila, denota afanes burlescos y sus retinas enrojecidas parecen la del vampiro Drácula cuando salía buscar víctimas para absorber su sangre y saciar su apetito voraz. 

Este particular personaje señalado para siempre por la historia como un ser aberrante, tiene su origen genealógico en los monjes tibetanos, quien es llamado por el zar ruso Nicolás II de la dinastía Romanov para prestar sus servicios como curandero para sanar a su hijo de nombre Alexis el cual padecía de una enfermedad incurable llamada hemofilia, que el personaje aludido logra controlar con sus artes inusuales obteniendo como consecuencia los agradecimientos perennes de sus padres, muy especialmente de la esposa del zar, situación esta que es aprovechada por el particular personaje para iniciar un vertiginoso ascenso en el poderío de una de las dinastías mas poderosas de Europa y del mundo, nombrando ministros de Estado e incluso tomando decisiones propias de las atribuciones del zar de Rusia quien por asuntos de guerra se encontraba en el frente de batalla, delegando parte de sus funciones en la zarina Alexandra.

Esta particular situación, por razones obvias fue observada con cierto celo por la clase política la cual se sentía desplazada por las designaciones erráticas en la escogencia de ministros prodigadas por el oscuro personaje Rasputín, quien consciente de ello inicia persecución contra todo aquellas personas que se atrevieran a disentir, que a fin de cuentas logra acrecentar el descontento popular, para llevar finalmente al zar hasta presentar su dimisión del cargo.

Recordemos que para esa época del devenir histórico año de 1917, el gran acontecimientos de la historia de la revolución bolchevique ya estaba en marcha con el creador de la tesis de la dictadura del proletariado Vladimir ilich Lenin con el apoyo decisivo de la clase obrera de esa nación hasta entonces regida por monarcas imperiales que se perpetuaban en el poder político generación tras generación como las castas imperiales que nos señala la historia.

La suerte de Rasputín con su intromisión en los asuntos de estado fuera de su competencia ya estaba definida, cuando le fue tendida una celada por uno de los príncipes del reino en una cena envenenada preferida por el personaje de marras en san Petersburgo que no fue suficiente para asesinarle optándose entonces por matarlo a tiros para luego arrojar su cadáver envuelto en una alfombra al fondo de un riachuelo cercano, propiciando de esa forma tres muertes a uno de los personajes mas infaustos y tenebrosos que la historia del mundo conoce.

Al momento de escribir la presente columna periodística, ignoro si la fotografía difundida por internet en la cual muestra el pene de Rasputín inmersa en un frasco con líquidos cuya longitud alcanza veinticinco centímetros de largo sea veraz o no, del mismo modo no existen pruebas que señalen como ciertas una supuesta relación íntima del grotesco personaje con la zarina Alexandra, pero dentro de la malicia indígena propias de los pueblos iberoamericanos y del Caribe se sospecha que las decisiones fundamentales propias de un reino delegadas por la mujer del zar en un curandero deben existir mas que simples agradecimientos, aunque al final de cuentas tales actos para lo único que sirvieron fue para acicatear el desprecio hacia castas que no se adecuaron al desarrollo del proceso histórico.

El mundo y la vida siguen su curso…..

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