¡Manos arriba: la "justicia" y la vida!

Columnas de Opinión
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Escrito por:

Alvaro González Uribe

Alvaro González Uribe

Columna: El Taller de Aureliano

Web: http://eltallerdeaureliano.blogspot.com

¿Cuánta cárcel han pagado los jefes guerrilleros durante 50 años? Unos están muertos, otros vivos, algunos con penas prescritas, pero muchos son los juicios y condenas que llevan a cuestas en un vano despliegue de todo el aparato judicial. No han faltado leyes vigentes ni jueces presentes ni procesos pendientes ni reos ausentes en este permanente fenómeno guerrillero colombiano.

Pero no pasan de ser juicios y condenas de papel, con las pocas excepciones de guerrilleros rasos, como sucede siempre con todos los rasos en todos los sectores.

Si así ha sucedido durante 50 años, nada nuevo hace pensar que las cosas variarán en los próximos 50 años: las mismas leyes y el mismo aparato judicial con cambios insustanciales, la misma clase dirigente, el mismo Congreso, las mismas fuerzas militares y de policía, la misma guerrilla, y la misma delincuencia común con nombres diferentes.

Sin duda, a veces como ahora con un Ejército más fuerte y una guerrilla más diezmada, pero por desgracia son altibajos recurrentes en esos 50 años.

¿Qué es lo único que puede romper esa monotonía criminal y absurda que nos mantiene sumidos en un atraso económico y social, y en una desesperanza colectiva? No será la interpretación del mismo guion de 50 años. Si a los actores no los podemos cambiar al menos cambiemos el guion, mucho más cuando esos actores están dispuestos a aprenderse otros libretos y a moverse en otra escenografía.

Ese cambio se llama proceso de paz. Entre tantos ensayos de nuevos libretos que llevamos en Colombia ya sean estos de paz, de guerra o políticos, este proceso es el único que puede mover los cimientos y provocar un cambio. ¿Un cambio para mal?, es posible, ¿un cambio para bien?, también es posible, pero es un cambio, lo cual representa una ganancia para Colombia, pues ese monótono rio de sangre debe al menos variar su curso tortuoso por uno más claro y ágil.

Entonces, no sé de cuál impunidad hablan quienes se oponen al proceso de La Habana (que conste, soy respetuoso: digo "se oponen al proceso", no digo "enemigos de la paz"): ¿impunidad no es lo que hemos tenido durante los últimos 50 años? Sin proceso de paz o con su fracaso, a los jefes de las Farc no los iban ni los van a encarcelar.

Los pueden matar sí, incluso llevándose consigo a la muerte a miles de colombianos inocentes -como en los últimos 50 años-, pero surgirán más y más jefes y alias y guerrilleros rasos como ha sucedido también en esos últimos 50 años.

Pero es que además lo de la impunidad es bien discutible: hemos escuchado argumentos que con profundidad jurídica hablan de la justicia transicional, de que el concepto impunidad está siendo mal entendido o analizado en contextos mundialmente arcaicos, todo respaldado con experiencias exitosas de otros países.

Incluso, admitiendo la "teoría del sapo", es decir, que tendremos que aceptar dosis de impunidad y la participación política de jefes guerrilleros para que termine al menos ese conflicto con las Farc, es de humanidad mínima, de lógica mínima, de responsabilidad mínima con los colombianos y con las generaciones nuevas y venideras tragarse ese sapo, acceder a esa posible participación política de quienes se desmovilicen, pues lo otro es dejar que este holocausto colectivo dure otros 50 años.

La justicia es un valor esencial, ¿pero no es un valor más esencial la vida, y en este caso la paz que va atada a esa vida de miles de colombianos que seguirán muriendo si no hacemos algo ya? ¿Es que acaso puede haber justicia sin vida o a costa de la vida? No hay ningún valor posible sin vida. No puede haber justicia ni equidad ni desarrollo ni democracia sin vida. ¿Para qué la justicia y la paz de los sepulcros?

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